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Fue uno de los asaltos y robos más mediatizados en la capital francesa. Y es que la víctima era nada más ni nada menos que la figura de los reality shows Kim Kardashian, una de las personas con mayor presencia en las redes sociales y en las noticias de farándula del mundo. Hace cuatro años fue a la Semana de la Moda de París, y una noche que estaba sola en su departamento ingresaron cinco hombres y se llevaron dinero y joyas, que sumados ascendían a 10 millones de dólares.

Después de un par de años de batalla judicial, que enfrentó a Kim con la empresa encargada de su seguridad, Protect Segurity an Balai, llegaron a un acuerdo extrajudicial y la influencer estadounidense recibió 6,1 millones de dólares como parte de la compensación por lo robado, informa el diario español El País.

Kardashian acusó a la entidad de seguridad de negligencia, pues no era posible que teniendo tantas joyas y dinero en efectivo con ella, no hubieran dispuesto la presencia de más efectivos para que la cuiden.



Después del robo la víctima no habló ante los medios, solo se limitó a decir que le robaron, pero que a ella no le hicieron nada. Fue casi medio año después, en su propio programa de TV, que llorando se animó a contar lo que sucedió en la capital francesa.

¿Qué pasó?

Fue en octubre de 2016. Kim y sus hermanas Kendall Jenner y Kourtney Kardashian fueron a presenciar la Semana de la Modas en París. Se alojaron en un lujoso complejo de departamentos en el exclusivo barrio de La Madeliene y contrataron los servicios de una empresa de seguridad para que las cuide.

Una noche Kendall y Kourtney fueron a una fiesta y las acompañó el único guardia de seguridad que le habían asignado para esa jornada, dejando sin resguardo a Kim

Casi a la medianoche llegaron a su departamento cinco hombres armados. Redujeron al conserje y subieron al lugar donde estaban alojadas las Kardashian. Entraron, amarraron de pies y manos a Kimle taparon la boca con un adhesivo y la encerraron en el baño.



Buscaron y encontraron el dinero en efectivo y las joyas y se las llevaron. Kim dijo que en un momento pensó que la iban a violar y matar, pues cuando la maniataban la empujaron a la cama, pero solo fue para amarrarla. 

Después de un hora de que se fueron los ladrones, pudo liberarse de las cuerdas y pedir auxilio. Llegó la policía, luego sus hermanas y los administradores del edificio. Se constató que ella se encontraba bien e hicieron el inventario de lo perdido. Todo lo sustraído tenía un valor de 10 millones de dólares.

La noticia recorrió el mundo. Entre las joyas que se llevaron había un diamante de 18 kilates engastado en oro blanco y otras piezas de orfebrería valiosas. Se puso en tela de juicio la eficacia de la policía del país europeo. El entonces presidente de Francia Francois Hollande habló del asunto, lamentó el hecho, pidió disculpas a la familia de la influencer y les ofreció seguridad del Estado para cuando regresen a París.



Las Kardashian despidieron a su guardaespaldas Pascal Duvier que trabajó para ellas por más de 10 años y a otros miembros de su seguridad, por negligencia. Se inició un proceso judicial contra la empresa Protect Segurity and Balali, a la que pedían la devolución del importe de lo robado.

Luego de dos años de negociaciones la familia Kardashian llegó a un acuerdo extrajudicial y aceptó los 6,1 millones de dólares para suspender el proceso judicial.