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Siempre se supo que la actriz estadounidense Angelina Jolie (45) tenía gustos excéntricos, que posee hábitos de vida especiales, pero lo que recién se ha hecho público y ella lo confirmó es que come insectos, que acompaña con leche de coco.

En 2011 vivió en Camboya, donde adquirió el gusto de consumir insectos, a los que considera además de sabrosos, muy saludables, pues son ricos en nutrientes y bajos en grasas, además de que ayudan a ganar peso de una forma sana, comentó la actriz. Agregó que esta dieta le ayuda a aumentar musculatura, informa el portal de noticias Net.

Entre los insectos que consume se encuentran gusanos,  grillos, tarántulas y saltamontes, a los que les pone leche de coco antes de llevarlos a su boca. Dice que tienen un rico sabor muy parecido al de las papas fritas.



Jolie explicó que la costumbre de consumir insectos forma parte de la cultura gastronómica en el sudeste asiático desde hace cientos de años. Contó que durante la guerra en esa zona los soldados comían grillos para sobrevivir, lo que también les daba fuerzas para seguir en combate.

Desde hace mucho tiempo la artista ganadora de un premio Óscar dejó de consumir carne de animales y las reemplazó por los vegetales, que están en sus platos en todas las comidas, acompañadas de jugos naturales, principalmente la leche de coco, a la que califica de sabrosa y nutritiva.

Angelina tiene seis hijos, tres adoptados y tres biológicos que tuvo fruto de su unión con el actor Brad Pitt, con el que actualmente se encuentra enfrentada por la custodia de los menores. A ellos les inculcó no comer carne, consumir verduras y frutas, y también insectos.

Esta celebridad no es el único personaje de Hollywood que tiene en su dieta a gusanos, tarántulas y grillos. Nicole Kidman y Zac Efron también han manifestado que les gusta comer insectos y que lo hacen cada vez que pueden, pues no es muy fácil conseguirlos, tienen que encargarlos a tiendas especializadas.



Y es que no es cualquier insecto el que consumen. Deben estar libres de venenos o de cualquier sustancia que pueda ser nociva para la salud. Se los entregan limpios, muchas veces sin alas y patas, listos para ponerlos en una sartén y cocinarlos.