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El teatro es uno de los pocos espacios que puede ofrecer un encuentro presencial en un momento en que se está construyendo una identidad virtual e individual, lejos de una comunidad necesaria para paliar las crisis.

Así lo señalan los protagonistas de la movida teatral cruceña; sin embargo, así no parecen entenderlo las autoridades de los tres niveles de Gobierno, que después de más de un año de pandemia no han logrado dar alivio a uno de los sectores más golpeados por la crisis sanitaria, que se ha convertido en crisis económica.

El director de Fundarbol, Mauricio Pacheco, va más atrás y menciona el inicio de las crisis en 2019 luego de los 21 días de paro cívico, que obligaron a detener varias producciones y proyectos. 

“Prácticamente, desde entonces está paralizado al sector artístico, porque muchas contrataciones que tenía el gobierno municipal no se llegaron a cumplir por cierre de gestión y la Alcaldía quedó en deuda con los artistas. Ya, en 2020, se intentó desarrollar un movimiento teatral reactivando las actividades, pero llegó la pandemia y, desde entonces hasta ahora, esa inversión en producción quedó estancada”, manifiesta Pacheco.

El hombre, que trabaja en proyectos de capacitación de teatro en los barrios, lamenta que las malas decisiones políticas hubieran producido un retroceso en el desarrollo de la actividad teatral. Pacheco se refiere a la eliminación del Ministerio de Culturas en la gestión de Jeanine Áñez y a la ley de Culturas, que, en la actual gestión, quedó estancada después de haber sido socializada con un positivo avance.

Carlos Ureña expresa su preocupación por la posibilidad de que vuelvan las restricciones por la pandemia, porque uno de los sectores más afectados termina siendo el teatral. “Debería considerarse que nuestra labor no genera aglomeraciones, que con un aforo limitado se pueden presentar las obras. Es absurdo que nos prohíban realizar nuestras funciones, como teatreros seguimos trabajando y sobreviviendo como se puede”, indica el actor.

Rubén Alviri asegura que la posición de las autoridades es fría y oportunista. “Saben que existimos, pero hacen caso omiso a nuestra situación. Tenemos un Ministerio de Culturas que, desde que se reactivó, está en otra. No hay políticas culturales estables para unos pocos y no para todos. Es una pena que la Alcaldía no tenga una ley municipal de culturas, si se ha presentado una propuesta y la dejaron archivada”, reclama.

“Se debió considerar una reactivación para los espacios que aún están peleando para subsistir e implementar empleos dentro del sistema educativo o capacitaciones”, añade Alviri.

Por su parte, Ariel Muñoz, afirma que hacen falta plataformas y políticas que se requerían antes de la crisis y que podían permitir un gestiones y acciones capaces de fomentar, promover y preservar el quehacer artístico. “Los intentos son muy escasos y, sobre todo, muy faltos de un discurso sólido acerca de la necesidad de arte en la crisis y su valoración”, opina Muñoz.

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