Escucha esta nota aquí

Hace cerca de un mes, Chrissy Teigen y John Legend conmovían a sus seguidores anunciando que perdieron el bebé que esperaban cuando la modelo se encontraba en su quinto mes de embarazo. Estamos en shock y con un dolor profundo del que solo habíamos oído hablar, el tipo de dolor que nunca hemos sentido antes”, escribían entonces junto a una serie de impactantes fotografías en las que querían mostrar la realidad tras este duro momento.

La pareja siempre se destacó por su naturalidad y cercanía con sus fans haciéndoles partícipes de su día a día, y ahora, que viven una de sus etapas más complicadas, no han querido ocultar su dolor. 

Por este motivo, unas semanas después de dar a conocer la triste noticia, Chrissy se sinceró en una desgarradora carta en la que busca agradecer el cariño antes de retomar su rutina poco a poco. En ella, comienza explicando que no sabía cuándo estaría realmente preparada, puesto que en parte pensaba que lo mejor era hacerlo cuanto antes, pero resultaba muy difícil atreverse a dar el paso.

Total agradecimiento

Tal y como ella misma dice, pensaba que encontraría el momento en un instante de paz, con una manta y una copa de vino, pero finalmente se decidió a ello cuando estaba rodeada de amigos y tras comer pollo frito. Después de varias semanas pensando qué quería plasmar en esta carta, comenzó a escribir.

La primera palabra que le salió fue un ‘gracias’ por la cantidad de muestras de apoyo, incluyendo una gran cantidad de flores recibidas por parte de amigos y seres queridos. 

Hemos leído cada nota con ojos llorosos. He dedicados mis días a leer mensajes de desconocidos, la mayoría de los cuales se empecinaban con probablemente no leas esto’, pero les puedo asegurar que los leí. Algunas de las mejores cartas empezaban con no tienes que contestar a esto’, pero... después de perder a Jack, me sentí muy preocupada por no ser capaz de agradecer a todo el mundo por su extrema bondad”, explicó. 

La modelo confiesa que agradeció profundamente cada relato que le contaron, cada libro y poema que le recomendaron, y que querría ser capaz de responder a todos, pero le resulta imposible. 

Siendo fiel a su personalidad sincera y natural, narra uno de los momentos más complicados de aquel día, recorrer los pasillos de la zona de maternidad del hospital y ver a la gente feliz, vitoreando y animando sin saber que ella estaba llegando para dar a luz al quinto miembro de nuestra preciosa familia, un niño, simplemente para decirle adiós unos minutos después. Te preguntas cómo es posible que la gente esté pensando en todo el mundo menos en ti”. 

Continúa aclarando lo que pasó realmente, puesto que unas semanas antes de conocer la triste noticia comentaba a sus seguidores que había pasado por el hospital y que le dijeron que repose durante un mes. 

El objetivo de mantenerla en cama era llegar a las 28 semanas, un punto del embarazo ya considerado más seguro para el bebé. Le diagnosticaron un problema en la placenta, algo que también le ocurrió con su hijo mayor, Miles, quien nació un mes antes precisamente por un motivo similar.

Sin embargo, explica que esta ha sido la primera vez que tenía un desprendimiento. Estuvimos monitorizando constantemente, esperando que las cosas sanaran y pasaran. En la cama, sangraba y sangraba, poco pero durante todo el día, me tenía que cambiar mis propios pañales”, dice. Llegó un punto en el que incluso agradecía la sangre ligera, acostumbrada a grandes cantidades que le preocupaban más y esperando que los médicos le dieran por fin buenas noticias. 

El temido momento

Después de una semana así, pasó una mala noche tras una ecografía que no estuvo bien realizada. Comenzó a sangrar más y el líquido alrededor de Jack empezó a ser insuficiente, no tenía espacio. En algunos puntos les prometo que estaba tan bajo que podía tumbarme boca arriba y sentir sus brazos y piernas a través de la barriga”. 

Pasaron unas semanas en el hospital y llegó el temido momento en el que el doctor le confirmó algo que ella ya sabía que iba a pasar. 

Era hora de decir adiós. Él no podría sobrevivir a esto, y si seguía con ello, quizás yo tampoco. Al principio lloré un poco, después entré en convulsiones, mocos y lágrimas, mi respiración no era capaz de seguir el ritmo a mi propia increíble tristeza. Cuando escribo esto, puedo sentir el dolor de nuevo. Me pusieron oxígeno, y esa es la primera foto que vieron”.

La historia tras las fotografías

Posteriormente, cuenta la historia tras las comentadas imágenes que publicó para comunicar el trágico desenlace y que dieron la vuelta al mundo. Le pidió a su madre y a John que tomaran fotografías, sin importar lo incómodo que fuera.

  Le dije a un John muy dudoso que las necesitaba, y que no quería tener que pedirlas, que simplemente lo hiciera. Él lo odiaba. Lo podía notar. No tenía sentido para él en ese momento. Pero sé que necesitaba conocerlo todo sobre ese momento, de la misma forma que necesito recordar cómo nos besábamos en el altar, de la misma forma que necesito recordar nuestras lágrimas de alegría después de Luna y Miles. Y tenía totalmente claro que necesitaba compartir esta historia”, cuenta.

También quiso dedicar un par de líneas para decirle a sus haters lo poco que le importa que no les hayan gustado las fotos y lo poco que le importa que le digan que ellos no hubieran hecho eso. Lo viví, lo elegí, y, sobre todo, esas fotos no son para nadie excepto para la gente que lo ha vivido o que tiene curiosidad por saber qué es esto. Estas fotos son solo para la gente que las necesita”, continúa. 

Cuando llegó el momento, le pusieron la epidural, y esperó tres horas a que le dijeran que era el momento de empujar, aunque evidentemente no dilató mucho porque todavía era muy pequeño. “Abrí mis piernas y miré a John y así, sin más, estaba saliendo. Los doctores gritaron y... todavía no sé qué decir. Estaba fuera. Mi madre, John y yo lo agarramos y nos despedimos. Simplemente escribir sobre ello me hace llorar. Todo lo que sé es que sus cenizas están en una caja pequeña, esperando ser enterrado bajo un árbol en nuestra nueva casa, la que compramos con su habitación en mente”, une.

Llena de amor

Finaliza reflexionando que la gente dice que una experiencia como esta crea un agujero en el corazón. Realmente se creó un agujero, pero se ha llenado con el amor de algo que quería mucho. No lo siento vacío, sino lleno. Lloro pensando en lo feliz que soy por tener dos niños maravillosos que llenan la casa de ambos”.

Explica que a veces se siente mal por tener instantes de felicidad o por reírse, y que incluso se le olvida que ya no está embarazada, aumentando su sentimiento de culpabilidad, pero ella misma se corrige y aclara que, por supuesto, tiene todo el derecho a sentirse así, y agradece una vez más las muestras de cariño.

Me preocupa que la gente se sienta incómoda compartiendo su felicidad conmigo. Estoy rodeada de barriguitas de muchas amigas cercanas, y les puedo asegurar que nada me hace más feliz. Escribo esto porque sabía que necesitaba decir algo antes de poder continuar con mi vida, así que gracias por permitírmelo. Gracias a todas las personas que nos han tenido en sus pensamientos. Somos muy afortunados”.