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A la cebolla se la cultiva desde hace más de cinco mil años en Asia Central, es uno de los ingrediente gastronómicos más importantes que ha dado China. De allí pasó a Egipto, luego al imperio romano y finalmente a todo el mundo. Actualmente son muy pocos los platos que no la utilizan. Está en las comidas más sencillas, hasta en las ofertas gourmet más sofisticadas.

Además, la cebolla es un auténtico tesoro alimenticio, entre sus capas se encuentran numerosas propiedades nutritivas y medicinales. Es rica en minerales, como calcio, magnesio, cloro, cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, zinc, azufre y bromo, además de contener oligoelementos y vitaminas A, B, C y E, informa el sector de gastronomía del diario La Vanguardia.

Contiene esencias volátiles sulfurosas que le dan su sabor picante, que se disuelve rápidamente con agua, produciendo ácido sulfúrico, que se levanta por el aire cuando se la pica, ocasionando molestias principalmente en la nariz y los ojos, llevando a derramar lágrimas a quien está cerca.

La cebolla también contiene una sustancia volátil llamada alilo, que tiene propiedades bactericidas y fungicidas. También es rica en glucoquinina, un elemento que baja el azúcar en la sangre, por lo que también es conocida como la insulina vegetal.

En la cocina este ingrediente es muy versátil y la mejor manera de aprovechar sus beneficios es consumirla cruda, como en ensaladas. Así conserva su sabor, el ácido que emana ayuda a mejorar el funcionamiento del hígado, del páncreas y de la vesícula, aunque al cocinarla no se producen grandes pérdidas en sus propiedades nutritivas.



A la hora de comprar la cebolla hay que tener mucho cuidado. Se debe elegir las que tengan bulbos firmes, sin brotes y que tengan intacta la piel. Para conservarlas se lo debe hacer en un lugar seco y ventilado, sin amontonar.

Beneficios

La cebolla es una fuente de fibra, lo que contribuye a que haya menos posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, insuficiencias cardíacas e infartos. También ayuda a reducir el colesterol.

100 gramos de cebolla aportan el 11,5% de la dosis diaria recomendada de vitamina B6. Esto convierte a este alimento en una buena opción para las funciones cognitivas y nerviosas, que ayudan al cuerpo a producir serotonina y mielina.  También evita la formación de coágulos en la sangre y ayuda a combatir las enfermedades relacionadas con la mala circulación.

Favorece la eliminación de líquidos corporales, por lo que es muy recomendable en pacientes con insuficiencia renal, gota, cálculos renales o edemas. Junto con el ajo es uno de los mejores remedios naturales para combatir procesos infecciosos del aparato respiratorio, como la gripe, la bronquitis y la faringitis. 



El nutricionista boliviano Cristhian Paz dice que la cebolla no debe faltar en ninguna comida, porque aporta con sabores agradables al ingerirla cruda o cocida en los alimentos, pero sobre todo por sus valores nutricionales. Si incomoda el ácido que emana cuando se la corta, y hasta el olor algunas veces es desagradable, se la puede lavar con agua y un poco de vinagre