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Por: Ingrid Saavedra. Psicóloga clínica


¿Sigues necesitando de la mirada y aceptación de tu madre, pese a tu edad? ¿Sigues siendo la niña que mira a mamá para hacer algo? ¿Sigues con la fantasía de que algún día mamá te aceptará, valorará, respetará, amará de otra manera, comprenderá y protegerá como siempre necesitaste? ¿Te importa o afecta lo que ella piensa, sus opiniones y sus actitudes?

Si tienes hijos es posible que sientan y necesiten lo mismo, a modo de cadena, de contagio, de vacío o de ausencia afectiva. Sin querer puedes estar abandonándolos, ya que tu dolor te distrae y bloquea tu afecto hacia ellos.

Muchas veces, las heridas emocionales ocasionadas en la niñez, están relacionadas con la madre, aunque ella no fuera la causante, representa el soporte firme y sólido de que no caeremos ante cualquier daño; su presencia, su beso sanador y su abrazo a tiempo, es el consuelo que necesitamos a esa edad para pasar a la adultez sin cicatrices.


Que nada te frene

Quizás nunca comprendas porqué tu madre pecó de ausente o de indiferente, hay cadenas interminables de carencia afectiva y ausencia materna, a veces por cobardía u otros mil motivos personales, no te detengas a tratar de comprender lo que pasó, no paralices tu vida para cobrar esa deuda afectiva, no te frenes para odiar.


Recuerda que todo el amor que necesitabas sucedió cuando eras niña, hoy eres joven o adulta y te encuentras en la misma situación, puedes hacer te responsable de la niña sola, necesitada y desesperada que habita en ti. Tú puedes amarte, mantenerte y cobijarte.


Lo importante no es lo que nos pasó, nos faltó o si fuimos víctimas de niñas. Hoy como madres somos responsables de aquello que elegimos hacer con todo eso. Si te responsabilizas de tu niña herida, podrás cortar la cadena y dar lo mejor a tus hijos. Dar lo que no se tuvo duele, pero sana, y evita que otras personas sean dañadas.


Estar presente en la vida de nuestros hijos, puede tener un precio muy alto, perder una parte de nuestra mamá al dejar de mirarla, para mirar a nuestros hijos, nos recuerda que ya no solo eres la hija de... sino que tu papel principal en la obra de tu vida hoy, es ser la madre de...


Si seguimos mirando a mamá, nuestros hijos harán lo mismo y perpetuaremos el desamparo. Tu niña interior quizás no fue amada, no obstante, tu sí puedes amar más y mejor a tus hijos. Ámalos hasta que te duela ya que justo en ese momento dejará de doler para siempre.


Ejercicio para iniciar la sanación

* Busca una foto de cuando eras niña, estudia la expresión de la imagen, ¿Qué ves? ¿Alegría, enfado, miedo, dolor, sufrimiento? ¿Amas a esa niña?

* Dibuja tu niña interior, utilizando tus colores favoritos

* Pregúntale: ¿Qué te gusta, qué te disgusta, qué te asusta, cómo te sientes, qué necesitas? ¿Qué puedo hacer para que te sientas segura y feliz?

* Abraza y brinda seguridad a esa niña, hacele saber que siempre puede contar contigo


Consultas

Te preocupa cómo estás actuando y cómo te sientes. ¿Tienes reacciones emocionales automáticas contra tus hijos o demás personas?¿Sientes que no has perdonado a tu madre? ¿Deseas cambiar?

Sanar la herida te devolverá la paz, armonía, seguridad y autoestima perdida para llegar a ser quien viniste a ser. Te invito a escribirme para contarme tu experiencia y hacerme consultas al email: ingridsvdr@gmail.com



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