Escucha esta nota aquí

Mariana Ríos presentó recientemente su primer libro, un volumen de poesía titulado llana estepa la noche, editado de la mano del taller de poesía Llamarada Verde, que se realiza desde hace tiempo en Santa Cruz. 

Dividido en cinco partes, llana estepa la noche es una obra que, en palabras de la crítica literaria Mónica Velásquez: "mientras se da al espacio público, lo impregna de emociones". 

Ríos es además, docente y editora. La escritora respondió algunas preguntas para EL DEBER: 

_¿Cómo fue la construcción de llana estepa la noche? ¿Desde cuándo venías escribiendo los poemas y cuándo decidiste que ya tenías el libro listo?

Con la corta distancia que hay aún entre la construcción y publicación de mi libro, pienso que hubo al menos tres etapas en su construcción. Una primera que se dio de manera bastante intuitiva, como suele pasar en muchos casos con la creación, la escritura como un impulso que se mueve un poco a ciegas, sin ruta trazada, y que en este caso estuvo acompañado por los poetas del taller de Llamarada verde, al que me uní durante la pandemia. Sus lecturas y comentarios me aportaron muchísimo en el descubrimiento de las posibilidades de abordar y entender lo que estaba haciendo, de pulirlo, pues muchas veces apuntaron a detalles que yo había pasado por alto, por ejemplo, la particularidad del verso que da título a mi libro.

Una segunda etapa estuvo más centrada en el trabajo de dar forma al mundo imaginario que quería construir y desde el cual quería explorar, así surgen las cinco partes que conforman el libro, en cada una de ellas reuní poemas que transitan parajes similares en tanto a las imágenes y el trabajo con el lenguaje que quise proponer. La temporalidad de estos poemas es diversa, algunos los escribí hace varios años, pero los guardé sin tener mucha idea de lo que haría con ellos, otros fueron creados ya con una idea clara de lo que quería hacer. Finalmente, una tercera etapa que consistió en compartir el libro con lectoras y artistas a quienes admiro muchísimo y que escribieron los comentarios de la contratapa, así como a quien creó el hermosísimo arte collage de la portada, Mónica Velásquez Guzmán, Marcia Mendieta Estenssoro y Antagónica Furry, respectivamente. Sus lecturas, así como las de los poetas del taller, permitieron que me sintiera más segura al decidir que ya tenía algo entre las manos. Sin embargo, no recuerdo cuándo fue el momento preciso en el que decidí que estaba terminado, porque después vino el cuidadoso proceso de materialización que involucra a varias otras personas, lo cual deja en evidencia, pienso, que la escritura y la creación son procesos colectivos.

_El libro es -o parece ser- un guiño al poema La noche, de Jaime Sáenz ¿Fue un referente Saenz al momento de escribir el libro? ¿Por qué?

Saenz ha sido un referente para mí desde hace varios años. Siempre que puedo vuelvo a su obra y al poema La noche. Considero que su obra es de una belleza extraña, la mística que ha creado en torno al espacio de la noche, la ciudad de La Paz, así como de los cuerpos que los habitan, me atrajo desde un principio. Hay en su obra un acercamiento a cierta ‘otredad’ con un orden y ritmo propios que me intriga y que hace que con cada lectura encuentre algo nuevo, aunque suene un poco cliché lo que digo. No dudo que su obra esté manifiesta en mi libro pues tengo varios años de leerla también desde un ámbito más académico. Hace un par de años realicé mi tesis de maestría en literatura comparada acerca de la figura del Aparapita y su despojo del cuerpo.

_Hay dos epígrafes de Emma Villazón en tu libro ¿Cuál creés que es la importancia de la obra poética de Villazón en la literatura boliviana y qué es lo que te interesa de sus libros fábulas de una caída y Lumbre de Ciervos, a los que pertenecen esos epígrafes?

Pienso que la poética de Emma Villazón es una especie de lumbre (como su propio título) para la literatura boliviana. Sin embargo, siento que aún me falta más lectura de su obra pues llegué a ella hace poco. La lectura de los libros que mencionas me acompañó precisamente los meses en que empezaba a dar forma a llana estepa la noche. En ambos casos, me atrae mucho su trabajo con el lenguaje, que considero muy particular, me llaman la atención las imágenes que evoca al enfrentar elementos aparentemente disímiles entre ellos. Además, en ambos libros intuyo una cercanía con la materialidad, la sensibilidad espacial y distintas corporalidades presentes en ella,  eso me interesa mucho.

_Sé que también escribís narrativa ¿Qué te permite la poesía que no podés hacer en otros géneros literarios?

Pienso en la narrativa como mi lugar seguro, con todo lo que esto puede significar.  La poesía, en cambio, es algo incomprensible para mí, un descubrimiento continuo. Me gusta la libertad que permite el género. Hay cierta posibilidad ‘caprichosa’ en la escritura poética, a la que me gusta entregarme.

_¿Cuál fue la importancia de los talleres literarios en los que estuviste para poder concretar este libro? ¿Creés que te ayudaron a encontrar una voz en particular?

Considero que los talleres han sido espacios de descubrimiento, no necesariamente creo que sea a través de ellos que uno puede encontrar una voz en particular, ni siquiera sé si podríamos encontrar alguna vez una única voz. Sin embargo, han sido espacios de mucho aprendizaje, de escuchar otras voces, de leer muchísimo y de encontrar un ritmo para la producción creativa. Pienso que todo ello es muy necesario para poder seguir escribiendo, sobre todo tomando en cuenta la dificultad que puede suponer darle espacio a lo creativo en rutinas como las que tenemos actualmente.

_¿Qué otras influencias literarias y artísticas tiene llana estepa la noche?

Pensaría que las influencias literarias para este libro son sobre todo de autoras. Clarice Lispector, Laura Yasán, Alejandra Pizarnik, Armonía Somers, Mariana Enríquez por nombrar algunas de mis lecturas de estos años.

El cine y la fotografía son otros espacios artísticos que disfruto con frecuencia. Me gustaría pensar que ciertas imágenes y atmósferas del cine de terror, así como del de fantasía tienen presencia en mi libro. Me gusta mucho la propuesta de Ari Aster, la película Midsommar es una de mis favoritas. Lo que propone el cine de Robert Eggers y el de Julia Ducornau, también. En fotografía me gusta mucho el trabajo de Alba Yruela,  Lina Scheynius y Laura Makabresku.

Comentarios