Escucha esta nota aquí

Lo mismo quisieron hacer cuando nació su primogénito Archie, hace un año y medio, pero el alumbramiento se adelantó y tuvieron que ir a un hospital. Pero esta vez, el príncipe Harry (36) y Meghan Markle (39) planean que su bebé nazca en su casa, en Montecito (California, EEUU). Un equipo de doctoras y enfermeras atenderá el parto, aunque, como segunda opción y solo en caso de emergencia, tienen previsto ir a una clínica cercana.

La fecha del alumbramiento se mantiene en total reserva, pero se estima que podría ser en tres meses más, pues los padres de la bebé desean que se mantenga en secreto por cuestiones de seguridad. 

La niña, cuyo sexo se anunció en la entrevista que dieron a Ophah Wifrey, será la primera integrante de la familia real británica en nacer en EEUU y al igual que su hermano no recibirá ningún título de nobleza ni el tratamiento de alteza real, explica el diario La Vanguardia.



Los allegados a la monarquía comentan de que esta decisión es otra de las excentricidades de Meghan y que Harry acata con docilidad, pues si el príncipe hubiese tenido otra esposa la niña nacería en el Reino Unido siguiendo todos los protocolos y tradiciones de la corona.

Por su parte, amistades de Meghan dicen que este deseo es para mantener la privacidad y seguridad que tanto buscan en todos sus actos, además de que les permitirá controlar la situación del nacimiento. 

Los padres tendrán en todo momento a su hija y no deberán ir a una sala de neonatología para verla o estar cerca de ella.



Todos los gastos del parto corren por cuenta de la pareja, y no será como en el nacimiento de su primogénito, que fue pagado por la familia real británica, al tratarse del hijo de uno de los integrantes de primera línea de la monarquía y nieto de la reina Isabel II.

Comentarios