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Netflix, Facebook, Instagram y YouTube se han convertido en compañeros habituales durante la cuarentena. Por lo general, se pasa mucho más tiempo frente a la pantalla que de costumbre. Con el paso de los días, comienza una sensación de cansancio en los ojos que se manifiesta con un lagrimeo continuado.

Al igual que se aplican medidas para el cuidado de la salud, la higiene visual  requiere la atención durante estos días. Junto al incremento de las horas frente a la pantalla, también se registra un tiempo mayor en situaciones de penumbra, sin disfrutar la luz natural.

Tras una semana de cuarentena, los bolivianos se están acostumbrando a no salir de casa. La falta de luz natural y el abuso de la artificial provocan molestias en la vista. Mireia Pacheco, profesora de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Politécnica de Catalunya (España), considera que "una exposición insuficiente a la luz natural y una escasez de actividad al aire libre predisponen a la miopía. Además, es frecuente que la iluminación artificial de nuestras casas sea insatisfactoria. Una escasez o un exceso de luz, además de la existencia de reflejos no deseados, pueden producir molestias oculares". Advierte que la sensación de picor en los ojos y el dolor de cabeza pueden ser consecuencia de los malos hábitos visuales.

El confinamiento en espacios cerrados impide enfocar en largas distancias. En los espacios cerrados es imposible expandir la mirada hacia horizontes abiertos. Para el profesor del Departamento de Óptica de la Universidad de Granada (España), Arturo Armada, "en las distancias inferiores a seis metros, nuestro músculo ciliar, que es uno de los que tenemos en los globos oculares, debe hacer un esfuerzo de enfoque. La imposibilidad de llevar la mirada más allá de los seis metros, para que el sistema de enfoque descanse, puede provocar un sobreesfuerzo que traiga ciertas molestias".

Un tercer hábito que incide negativamente en la vista se relaciona con el tiempo que se permanece en pantalla. Rafael José Pérez Cambrodí, miembro del Colegio Español de Ópticos, alerta sobre el síndrome visual informático vinculado al incremento de horas de consumo de televisión e internet.  "Normalmente, parpadeamos muy poco delante de un dispositivo electrónico. Esto provoca que el ritmo de evaporación de la lágrima sea mucho mayor del habitual. La superficie ocular queda entonces desprotegida por la lágrima y aparecen el escozor, la irritación y la sensación de arenilla en los ojos” manifiesta Pérez Cambrodí.

La visión borrosa es el primer síntoma que puede alertar sobre una exposición alargada a la pantalla. "Después de un tiempo de uso compulsivo y a corta distancia, nuestro sistema de enfoque no regresa inmediatamente a su nivel inicial, de modo que queda así durante un tiempo. A esto se le conoce como miopía transitoria, aunque si estos esfuerzos se mantienen a lo largo de varios meses pueden volverse permanentes", añade Mireia Pacheco. Otros síntomas que alertan sobre el cansancio visual provocan sensación de párpados pesados, picor en los ojos o dolor de cabeza. Frente a los síntomas leves, los expertos proponen un descanso visual como forma de relajación.

Los niños y jóvenes están en etapa de formación física y pueden sentir con mayor intensidad estos síntomas. Mireia Pacheco estima que "las consecuencias visuales del confinamiento tendrán más impacto en ellos porque están en desarrollo, tienen una plasticidad que no tenemos los adultos y pueden acabar desarrollando miopía y otros problemas funcionales de la visión, como anomalías de la visión binocular, que es la capacidad de integrar las dos imágenes de los ojos en una sola".

DESCANSOS, PANTALLAS E HIDRATACIÓN

Para evitar todos los problemas de visión, los expertos ofrecen consejos de higiene visual que permitirán un cuidado de los ojos:

Cuidar la iluminación de trabajo: si fuera posible, es recomendable trabajar con luz natural. El uso de luz artificial deberá focalizarla sobre el espacio de trabajo y con un refuerzo indirecto que también mantenga estimulada la visión periférica.

La regla 20/20/20: es recomendable un descanso de la mirada durante 20 segundos cada 20 minutos de atención a la pantalla o de cualquier otra actividad con un horizonte visual corto. Y si es posible, durante esos 20 segundos se debería enfocar la mirada en una distancia superior a 6 metros o 20 pies, según el sistema de medición de Estados Unidos.

Ajustar la resolución de las pantallas: configurar la pantalla con una resolución más clara permite un mayor confort visual. El tamaño de la letra que se usa también debe adecuarse para una mejor visualidad sin que exija esfuerzo visual. Por último, se recomienda que el brillo del monitor no sea ni demasiado intenso ni demasiado tenue.

Mantener el globo ocular hidratado: los expertos también recomiendan parpadear con regularidad, incluso de manera consciente, para minimizar el impacto de la evaporación de la lágrima delante de las pantallas. En este sentido, también son útiles los humidificadores ambientales o los lubricantes oculares que permiten que el ojo se mantenga húmedo

Sentarse correctamente para trabajar: con los pies apoyados en el suelo, la espalda recta, en una silla regulable en altura y, a ser posible, con una mesa de trabajo en un plano ligeramente inclinado. También es muy útil situar la pantalla levemente por debajo de los ojos.

Guardar las distancias: el uso de los teléfonos celulares se ha convertido en un aliado para combatir el aburrimiento. Éstos aparatos deben colocarse a una distancia de 30 centímetros como mínimo. En el caso de la televisión, es recomendable una distancia de tres a cinco metros.

Combinar formas de ocio: si bien las pantallas pueden ser útiles para que el tiempo pase durante el aislamiento en casa, conviene buscar otras formas de distracción, especialmente en el caso de los niños y jóvenes.

- Por último, también es importante prestar atención a la iluminación de las casas, para que estén suficientemente iluminadas y no se obligue a las pupilas a realizar un esfuerzo desmedido.

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