Escucha esta nota aquí

El encierro, la pérdida de la rutina habitual y la reducción del contacto social y físico con los demás puede dejar sus consecuencias en la salud mental del individuo, cuando tenga que afrontar el retorno a la cotidianidad, una vez que se levanten en su totalidad las medidas que prohíben salir.

Es probable que una consecuencia adversa importante de la pandemia sea el aumento del aislamiento social y la soledad, que están fuertemente asociados con ansiedad, depresión, autolesiones e intentos de suicidio a lo largo de la vida. Sin embargo, también puede ser temprano para anticiparse a los hechos.

“Todo será nuevo y es difícil definir cómo será la nueva realidad y sus efectos en la mente de las personas que decidan salir. Se puede tomar como ejemplo a algunos países que ya han atravesado esa fase. En ellos, a escala sicológica, se ha podido apreciar que la gente sufre como una suerte de negación del riesgo y gana más el deseo de recuperar la calle, de recuperar los espacios abiertos. Más que el miedo al contagio, es una especie de omnipotencia de la recuperación de los espacios abiertos”, afirma Ana Carola Rojo.

Celia Roca se anticipa a lo que pueda ocurrir en los colegios, aunque es muy probable que sean los últimos en volver a las actividades presenciales. “Se debe potenciar mucho a los jóvenes. Y es ahí donde las materias transversales, como Sicología, Religión, Tutoría y Ética deben cumplir la función de orientar a los alumnos sobre el cuidado y la importancia de mantenerse vigilantes, hasta que encontremos la cura o hasta que los casos desaparezcan”, dijo.

La sicóloga infantil y juvenil recomienda a los padres y profesores buscar medios que permitan acceder a diversos materiales informativos para que los niños y los jóvenes reflexionen ante la inminente nueva realidad.

Por su parte, Fabiola Guachalla asegura que hay que nacer de nuevo, como única salida a los cambios trascendentales que experimentará el mundo después de la pandemia.

“Las personas tienen que reinventarse, tienen que encontrar nuevas formas de comunicarse, de encontrar paz consigo mismo, de lograr alcanzar esa tranquilidad que esta crisis le está impidiendo”, finaliza.

Paradoja: el aislamiento social puede contribuir a la mala salud a largo plazo. Entonces, es importante no permitir que cause aislamiento emocional.

Bienestar: se nos presenta una oportunidad para reconocer la importancia de las relaciones y practicar el aprovechamiento de la tecnología para el bienestar social.