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"Enfermarse en este país es la peor desgracia que le puede pasar a una persona, más si es de Covid-19, porque no hay lugares para internación, y si se va a un sitio privado, es caro", manifestó aún acongojada Cecilia Bayá, la curadora de arte y amiga del artista Roberto Valcárcel, que falleció ayer como consecuencia de las secuelas que dejó en su organismo el coronavirus.

Cuenta que el artista padeció un verdadero viacrucis, que sufrió mucho y al final le dijo que ya no quería vivir, que lo dejen en paz para irse de este mundo donde últimamente solo tenía sufrimiento.

Se contagió de coronavirus hace un poco más de cinco meses. Al principio no le contó a nadie, luego le avisó a su asistente y después a un médico amigo, que le dio un tratamiento para que siga desde su casa, pero le recomendó que mejor se interne en un hospital.



En vista de que su salud desmejoraba el asistente de Roberto se puso en contacto con Cecilia Bayá y le contó todo. Ella habló con Marcelo Araúz, otro gran amigo del artista, y de inmediato se pusieron en campaña para llevarlo a un centro médico.

"Qué mala suerte la de los bolivianos, todo el sistema médico estaba saturado, colapsado, no había espacio para internarlo en ninguna parte. Era terrible la situación, desesperante. Hablamos hasta con el ministro de Salud para que interceda con sus buenos oficios, pero no se consiguió nada, porque no había espacio físico, todo estaba ocupado", cuenta.

Debido a la urgencia lo llevaron a la clínica privada Santa María, donde fue atendido de inmediato. Mientras realizaban los trámites para su seguro médico, con la ayuda de la UPSA, donde el artista era docente desde hace varios años. También empezaron a buscar un hospital público que tenga una Unidad de Terapia Intensiva (UTI), para trasladarlo.

Después de nuevas diligencias, lo trasladaron a la Caja de Seguro Social, pero a un ambiente normal, no a una UTI como requería su delicado estado de salud.



A los pocos días se abrió un espacio en el Hospital Obrero, donde fue llevado de inmediato. "La atención es muy buena, pero no tienen todos los equipos médicos necesarios", expresó.

Hace poco más de tres semanas Roberto mejoró, le disminuyeron el oxígeno y los médicos le dijeron a sus familiares y amigos que lo cuidaban que podría seguir su recuperación en casa. 

Lamentablemente el alivio duró solo cinco días. El artista se quejaba de dolores en el cuerpo y decía que no aguantaba más la agonía. Buscaron una sala UTI en el seguro y no encontraban, todo el sistema de salud de Santa Cruz nuevamente estaba colapsado, así que regresó a una clínica. Roberto le dijo a Cecilia que estaba sufriendo mucho, que ya no quería vivir, que lo dejen morir en paz.

Al llegar a la clínica Roberto se durmió y no despertó más. Los médicos no auguraban posibilidades de mejoría, tenía afectado el 80% de los pulmones con una fuerte fibrosis, sus riñones estaban muy dañados y tenía problemas cardiacos.

Desde La Paz vino su hermana Gloria Valcárcel, la única familiar que tenía y lo acompañó en sus últimos momentos, aunque él ya estaba inconsciente. Roberto hubiese cumplido 70 años el 19 de agosto.

Situación económica



Los cinco meses de enfermedad de Roberto Valcárcel fueron solventados por los ahorros del artista, ayuda de varios amigos e instituciones y actividades solidarias, cuenta Cecilia Bayá.

Todo el apoyo que se logró sirvió para cubrir desde los servicios de ambulancia, internación, medicamentos y servicios fúnebres.

El dinero del premio Obra de una vida, del Salón Pedro Domingo Murillo 2021, que ganó y que entrega la Alcaldía de La Paz, que consiste en Bs 27.500, aún no le fue entregado. Sus familiares y amistades sugerirán que dicho monto se invierta en la creación de una fundación cultural que lleve su nombre.


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