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El fuego purifica. En la fogata hay que quemar las cosas en desuso, para acabar con las malas energías. A un lado de la fogata, con los dedos y sobre la tierra, hay que dibujar un corralito y poner dentro los animales que se desea tener. A las doce de la noche, mientras la fogata arde fuera de casa, hay que bañarse, porque a partir de esa hora el agua es milagrosa, cura enfermedades y proporciona la felicidad. Esa noche nadie puede mirarse al espejo después de lavarse la cara, si se quiere que las peticiones al santo sean efectivas. Escribir en un papel los deseos para el próximo año y quemarlo al fuego dando tres saltos. Hay que ‘guasquear’ a los muchachos petisos para que crezcan y etc, etc.


Todo esto ocurría en la tradicional noche de San Juan, donde la antigua usanza, también indicaba que la noche más fría en el hemisferio sur, era la del 23 de junio, por eso, un trago de sucumbé o un ‘canelao’ servía para calentar el cuerpo, de los fieles devotos de San Juan Bautista, en torno a una fogata. Esto ocurría en la región oriental del país, desde hace siglos.


Actualmente, muchos pueblos de tierra adentro tratan de conservar esas costumbres; sin embargo, en la urbe capitalina, solo se comparte con la familia y amigos algunas bebidas calientes, mientras que en la parrilla diferentes embutidos, estimulan el espíritu y el paladar. Ya no se puede hacer fogatas, ni se sigue ninguna de las creencias. 


El 23 es la víspera del festejo de San Juan Bautista, santo patrono de Porongo. Festividad imperdible en este municipio ubicado a 35 km de urbe cruceña, considerado parte del área metropolitana de Santa Cruz de la Sierra. 


Las mujeres en esta fiesta desempeñan el papel de aguateras, acompañan al párroco del pueblo, hasta las orillas del Piraí a recoger agua para los bautizos. Una vecina del lugar es Felicia Flores, que cada año revive el acarreo de agua en tinaja, desde el río hasta la iglesia.


Otras porongueñas preparan los horneaos típicos para compartir con los visitantes. En vista que este año la celebración será virtual, de igual manera, tiene que haber arepas, sonsos, cuñapeces, roscas, pan de arroz y biscochos para la familia.


La Alcaldía de Porongo es la encargada de conservar las tradiciones en este pueblo, porque la fiesta de Porongo es Patrimonio Cultural Inmaterial del departamento de Santa Cruz. La inmensa fogata frente al templo de San Juan, arderá en unas horas más y los valientes que se animen a pisar las brasas, se alistan para cumplir su cometido a la medianoche.


Estas costumbres se repiten en cada población donde tienen como santo patrono a San Juan, como en Taperas de San Juan Bautista, que se encuentra a 45 km. hacia el este de San José de Chiquitos; San Juan Bautista de Chiquitos, en San Juan de Chiquitos; San Juan de la Ladera, en Vallegrande; San Juan del Potrero, en Manuel María Caballero; San Juan Bautista de Cuevo en el municipio de Cuevo, Cordillera.


Lo tradicional es la fogata a la medianoche del 23 para esperar el 24 con ‘el cuerpo y el espíritu purificado’ según las supersticiones de los antiguos habitantes de esas regiones.


 Y si en la ciudad no se puede hacer fogatas, se puede entretener a los más pequeños contándoles como era el festejo de antaño, para preservar la memoria oral de los pueblos.

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