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Producción: Reynaldo Soliz / Vestuario: Closet / Escenario: Hotel Radisson

Sofía dejó de ser Sofía en Argentina. Su ser apacible fue sacudido por la ‘monstruosa’ Buenos Aires. Ni bien llegó a una de las ciudades más gigantes del mundo, el amor se le cruzó inmediatamente. La jovencita, que hace cuatro años conquistó el título de azafata EL DEBER en una reñida competencia, solo buscaba un golpe de suerte para modelar en el país de Valeria Mazza, Pampita y Zaira Nara. Pero, las cosas del corazón actúan de una manera rara y capturan a las personas en sus redes sin pedir permiso.

Los lentes de los paparazzi ‘acribillaron’ a la maniquí boliviana al estilo de las grandes divas argentinas. Ella respiró, trató de sonreír y no ponerse nerviosa. De su mano iba Patricio, un empresario que, debido a sus noviazgos polémicos, dejó el anonimato para convertirse en el hombre del momento de la prensa rosa. Mientras que el vecino país ingiere el trago amargo de la pérdida de su ‘dios’, Sofía Moreno y Patricio Silberman se sumergen en el encanto de Santa Cruz de la Sierra, la capital de la diversión en Bolivia, ahora silenciada por el coronavirus. Llevan días disfrutando de temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados. Y, en ese trajín, posaron en exclusiva para Sociales de EL DEBER.

El batido perfecto

Sofía ya sabe manejarse con los medios. En Bolivia formó parte de Las Magníficas, la agencia de modelos manejada por Pablo Manzoni. Pero, ella quería desfilar en otro escenario. Un martes 3 de diciembre de 2019 llegó a la capital federal argentina. Ese mismo día se juntó con un amigo en un restobar del exclusivo barrio de Palermo y ella solo quería terminar la charla y volver a descansar a su habitación, pero Cupido no la dejó. Esa noche, Patricio Silberman y Sofía compartían la misma mesa. Observó la belleza enigmática de la boliviana, se presentó e intercambió unas palabras. Fue breve.


Esta es una de las fotos que la revista Gente publicó como primicia

La boliviana pasó la siguiente semana de casting en casting hasta que llegó el sábado y volvió a toparse con el argentino en otro restobar. Le contó sobre sus aspiraciones. Él le dijo que le podía dar una mano con un productor que trabajaba en ‘ShowMatch’. La cruceña aceptó e incluso estuvo trabajando con este hombre en un programa de la ‘tevé’ por algunos días.

Un nuevo encuentro para cenar fue la oportunidad definitiva para unir esas fibras emocionales de Sofía y Patricio. Cuenta que no hubo una petición formal; el amor se fue tejiendo naturalmente. Llegó Año Nuevo y, cuando se dieron cuenta, ambos estaban admirando los fuegos artificiales en el firmamento de Punta del Este. Ahí emergió un beso. Fue hermoso.

Pero, 2020 los pilló -como a todos- en un gran desconcierto. Patricio le dijo que se quedara bajo su ala protectora y de los labios de Sofía salió un dulce ‘sí’ en medio del apocalipsis. Ya para ese momento estaban en una burbuja romántica que ni el coronavirus rompería. “Él me dijo: Si pasamos esta cuarentena, estamos preparados para todo”, recuerda. Y así transcurrieron los meses más grises de la humanidad.

El título de azafata EL DEBER la catapultó a la vida pública en Bolivia. Fue portada principal del diario

Y... ¿cómo es él?

Mucho antes que Sofía llegara a Buenos Aires, la prensa rosa ya hablaba de Patricio Silberman. Sus relaciones con las mediáticas ‘Barbie’ Vélez y Karina Jelinek lo llevaron a ubicarse en el ojo de la tormenta y fue la comidilla de esos periodistas de chismes abundan en la gran capital bonaerense. Él optó por seguir de perfil bajo y evitó dar declaraciones de su vida privada.

Los medios no le dan respiro. Desde que lo metieron a la fuerza en la farándula, quieren saber más sobre él. La revista Gente mandó a sus paparazzi y obtuvo la exclusiva con la pareja. Junto con las fotos disparaba: “Una de las cosas que hay que destacar de Silberman es que suele estar con una mujer atractiva a su lado. Jelinek en su momento, ‘Barbie’ después... Ahora conquistó y convive en su departamento de Las Cañitas con Sofía Moreno Fernández, una modelo, de 22 años, que nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia”. Bastó con eso. La confirmación del noviazgo estaba hecha.

La tormenta del Covid-19 permitió un brillo de luz en el mundo y Sofía agarró un avión. Volvió a su tierra y se metió en la atmósfera verde del Urubó, un acomodado barrio lleno de mansiones en Santa Cruz. Ahí esperó a Patricio. Ahora, ambos están unidos y los dos lograron pasar desapercibidos en la metrópoli. Eso, les gusta.

Desfiló en el Bolivia Moda. Fue magnífica de Pablo Manzoni

Sofía lo presentó a su familia. Y, primero, la timidez de Patricio quedó al descubierto. Después, con esa forma de ser tranquila del argentino, todos quedaron encantados. Eso es precisamente lo que Sofía disfruta. “Es atento y cariñoso. Él (Patricio) es súper serio y maduro, y yo soy muy alocada”, combina Sofía. Es por eso que encajaron. Él es su capitán América, porque siempre usa su escudo para protegerla. No es para nada celoso y permite que la personalidad de Sofía fluya. La boliviana le contó sobre su país y ambos han aprendido uno del otro. Él se derrite por un asado argentino y ella, por sobre todas las cosas, se deleita con el chocolate. “Si no fuera por Patricio, lo comería todo el día”, anota.

Labios compartidos

Patricio ya probó la mano de su amada. La maniquí le ha preparado strogonoff, pero también le hizo probar el suculento picante de pollo, una comida típica de
Bolivia. “Le encantó y eso que él no es muy cercano al pollo”, dice. Pero, comparten de todo en la mesa a la hora de almorzar. Patricio le dice ‘Pini’ a la boliviana. “Al principio no entendía por qué me decía así y después me dijo que yo soy alta como un pino. Pero, si me decía ‘Pino’ era muy tosco. Así que me comenzó a decir ‘Pini’”, cuenta.

¿Casarse? Sí, quizá en noviembre de 2021. “No hay nada concreto, pero lo estamos hablando”, agrega Sofía. Los dos juegan tenis. Ella aprendió a usar la raqueta; también practican equitación. A los dos le gustan los animales. En Buenos Aires tienen a Bonzo, un perrito que se ha convertido en su hijo, pero el animal favorito de la pareja es el elefante, inclusive este mamífero es el ícono principal de la empresa de coworking del argentino.

Sofía ha demostrado ser una modelo versátil. Estudia Diseño de Interiores. En su Instagram la siguen casi 7.000 personas. Patricio apenas posee 444 seguidores

Los viajes son un placer aparte. Estuvieron en la turística Punta del Este, pero ya recorrieron varios puntos de Argentina. Ahora, quieren ir a un safari por África. Los dos aman la naturaleza.

Edad, ínfulas y más

Sofía tiene 22 y Patricio, 35. La edad -para ellos- no es un termómetro para medir las reacciones de la gente. Sin embargo, al comienzo, estos números sí influenciaban en el idilio de los famosos. “Teníamos algunos roces. La edad puede calar en lo positivo y en lo negativo. Después nos dimos cuenta que él necesita a una persona como yo en su vida, y yo necesito a una persona como él en la mía. Le di un toque de diversión a su rutina. Siento que él volvió a la edad de los 20 y yo asenté los pies en la tierra”, explica.

Sofía niega que se le hayan subido los humos por estar saliendo con una personalidad argentina. Ella siempre se abrazará a esa humildad que su familia le enseñó durante su crecimiento. Disfruta de Buenos Aires, de sus calles, de su naturaleza, de su gente..., pero también atraviesa por una de las grandes etapas de su vida: el amor con Patricio. Sus discusiones no duran casi nada. Pueden pelearse por el control de la TV, pero después se les pasa, porque “antes de ser novios, son amigos y hermanos”.


Cuando Patricio conoció a Sofía no se fijó en su nacionalidad, solo la miró a los ojos y nada más. “A él no le importó que yo sea boliviana o argentina. Simplemente me vio a mí, sin etiquetas de países. Si estoy con él es porque me gusta cómo me trata”, apunta. En Netflix, Patricio mira la serie de Pablo Escobar, pero Sofía prefiere una comedia estadounidense o una película de Disney. Ahora, ella tiene su propia historia mágica. “Vivo en un cuento de hadas”, culmina.

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