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Por Adhemar Manjón

Uno de los grandes perjudicados por la pandemia del covid ha sido el turismo. Bolivia tiene lugares importantes que cada año eran visitados por personas de todas partes del mundo, pero eso se detuvo desde marzo de 2020.

El municipio de Tiwanaku, ubicado en el departamento de La Paz, tiene uno de los sitios arqueológicos más importantes del país, donde se encuentran joyas históricas emblemáticas, como la puerta del sol o el monolito Bennett, construidos por la cultura tiwanacota en épocas precolombinas. Este pequeño municipio de menos de mil personas depende casi exclusivamente del movimiento turístico y ha visto con preocupación cómo esos turistas que sostenían el lugar han desaparecido; y algo todavía más preocupante es notar el descuido en el que ha caído el lugar, donde casi no hay trabajos de conservación de las piezas que podrían derivar en un futuro próximo a su desintegración.

Guías, sin ingresos

Los guías turísticos, que son personas oriundas de Tiwanaku, ven con pena la situación actual. Uno de ellos, que prefirió que no se mencione su nombre por miedo a represalias de las autoridades, dijo que lamentablemente la gente del lugar prefiere guardar silencio ante lo que está pasando porque pueden perder sus fuentes de trabajo por ‘hacer quedar mal’ la gestión de esas autoridades encargadas de resguardar el lugar. “El 2020 prácticamente el turismo murió en Tiwanaku. Ese año fue desierto, lo mismo pasó la primera mitad de 2021. Después empezó a mejorar un poco, pero no ayudó mucho a la recuperación económica del municipio”, explicó el guía.

Pero más allá de esta situación, que confían en que se puede recuperar de a poco, lo que les preocupa a los guías turísticos es el tema de la conservación al sitio arqueológico. “A pesar de la pandemia han trabajado en algunas cosas para cuidar las piezas, pero lo que nos preocupa son las condiciones del sitio arqueológico porque no puede seguir así”, dijo el guía.

Otro guía, que también prefirió el anonimato, recordó las esculturas que unos turistas dañaron, la puerta del sol y los monolitos Fraile y Ponce, en febrero del año pasado, y hasta ahora las autoridades no han hecho nada para repararlos. “Les echaron aceite para dañarlos. Un monolito fue el más perjudicado pero solo lo taparon porque hasta ahora consiguen recursos para que un experto pueda repararlo”, explicó el guía.

“Yo quisiera denunciar la condición en que se encuentra este yacimiento arqueológico que ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el 2000”, recordó el guía.

Los guías entienden que por la pandemia el personal encargado de la conservación se redujo. “Lamentablemente este sitio se sustenta por concepto de los tickets, porque del Estado no llega ni un solo centavo. Tiwanaku es administrado por un director ejecutivo que sale de las comunidades originarias del municipio”, explicaron los entrevistados.

El directorio que maneja Tiwanaku está compuesto por el Ministerio de Culturas, la Gobernación de La Paz, la Alcaldía de esa región, el mallku cantonal o autoridad originaria y el presidente de la junta de vecinos de Tiwanaku.

“Ninguna de esas autoridades se está preocupando por lo que pueda pasar con el sitio arqueológico”, expresó uno de los guías.

Según explicaron a EXTRA, durante la pandemia lo que más recibieron han sido visitantes nacionales, pero como el cobro para ingresar para los bolivianos es de solo Bs 15 (a diferencia de los turistas extranjeros, que pagan Bs 100), lo que ingresa no es mucho. “Queremos que de una vez se contrate un especialista en el tema de la conservación y también queremos que el Ministerio de Culturas ponga el ojo en Tiwanaku, porque no puede seguir abandonado así”.





Invasión de los terrenos

Otra persona, conocedora de la situación de Tiwanaku desde afuera de ese municipio, dijo que hay muchos problemas con el sistema de drenaje en el sitio, también los techos están en mal estado. Has-ta el personal que atiende el lugar está mal capacitado. Según esta persona, que también prefirió no dar su nombre por miedo a perder su trabajo, “tampoco se atienden las demandas que hace la Unesco con los sitios declarados patrimonio arqueológico. Una de ellas es que no se construya ni haya asentamientos en un radio próximo a ellos, algo que sí está sucediendo en Tiwanaku, a vista y paciencia de las autoridades”.

Se sabe que para arreglar el monolito dañado por aceite se han hecho diferentes cotizaciones, y la que más se ajusta para salvarlo cuesta $us 10.000. “Pero sé de buena fuente que no pueden reunir esa plata hasta ahora”, explicó el informante anónimo.

EXTRA intentó comunicarse con las autoridades encargadas de velar por el sitio arqueológico, pero no obtuvo respuestas. El director de Cultura del municipio pidió que se le envíe preguntas, pero al otro día dijo que lo mejor era hacer una petición formal de la información requerida al alcalde. El responsable de arqueología del Ministerio de Culturas dijo que lo mejor era hablar con el director del Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiwanaku (Ciaaat), Gonzalo Choque. Choque pidió también que se le envíe un cuestionario, pero hasta el cierre de esta edición no había respondido. Sin embargo, en una nota en el diario La Razón de septiembre del año pasado, Choque informó que el municipio había perdido Bs 4 millones en turismo en 2020 y también en 2021. “El centro recibe 200.000 turistas al año y en 2021 fueron 70.000 a 80.000, aunque el 90% de ellos son visitantes nacionales”, explicó Choque.

Por este motivo la administración del sitio tuvo que suspender algunos proyectos. Mientras tanto acude a convenios con instituciones nacionales e internacionales para el desarrollo de trabajos de investigación y conservación.

“El año pasado, la caída en los ingresos afectó de bastante manera al tema de trabajos en investigación y conservación. Este año, se apuntaba a una reducción en el déficit, pero la situación no ha cambiado mucho. Seguimos con una afectación de unos Bs 4 millones”, detalló el responsable de cuidar Tiwanaku en la nota de La Razón.




Historia

Tiwanaku es la cultura más longeva de América del Sur, con 27 siglos y medio de duración desde el 1580 a.C. al 1172 d.C. La urbe prehispánica de Tiwanaku fue la capital de un extenso estado andino que comprendía la parte occidental de Bolivia, el noreste argentino, la costa Litoral de Chile, desde Copiapó hacia el norte del desierto de Atacama. Se halla a 70 km al noroeste de la ciudad de La Paz, por carretera, y a una altura de 3.885 m.s.n.m. a 15 km del lago Titicaca.

Se caracteriza por su arquitectura decorada con relieves y planos incisos colocados sobre estelas; está compuesta por siete construcciones arquitectónicas importantes: Kalasasaya, templete semisubterráneo, pirámide de Akapana, Puerta del Sol y Puma Punku, además de grandes pirámides y esculturas. Tiene una población de 900 habitantes.



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