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Por: Adhemar Majón

Cada cierto tiempo alguien dice “los jóvenes de hoy no son como los de antes”, insinuando con esto que las nuevas generaciones son descuidadas, flojas, faltas de compromiso. Muchos señalan que la generación Z (personas nacidas a partir de la mitad de los 90) es la que más abandonada está en cuanto a proyectos personales y con la comunidad. Se dice que viven encerrados y adormecidos en la vanidad de las redes sociales y quemándose el cerebro en los videojuegos.

Para demostrar que no es así, Extra entrevistó a cinco activistas, voluntarios y emprendedores que han hecho de la ayuda al prójimo y de la preocupación por el medioambiente una lucha diaria.


Valor.  Rodrigo Núñez 
Núñez lleva dos años como bombero voluntario en el cuerpo Quebracho y quiere seguir allí. Es un trabajo muchas veces doloroso por las consecuencias, pero sabe que su esfuerzo puede ayudar a salvar vidas, a salvar la naturaleza de Bolivia. A sus 22 años dice que le queda mucho camino por recorrer.


Por los derechos de la mujer

Selina Raldes tiene 23 años y desde que tenía10 se fue sumergiendo en el mundo del activismo, primero a favor del medioambiente y después en los derechos de las mujeres. “Nací en Santa Cruz de la Sierra, pero cuando tenía 5 años mi familia se mudó a Ascensión de Guarayos. 

Cuando tenía 10 años empecé a participar en programas radiales hablando de temas medioambientales, porque allá hay mucho chaqueo. Para crear conciencia en los demás estudiantes teníamos pequeños espacios radiales para hablar del cuidado de los bosques”, recordó Raldes.

Estando aún en el colegio entró a un programa para hablar de los derechos de las niñas, adolescentes y jóvenes de las zonas rurales. Después continuó con otro proyecto, esta vez enfocado en los derechos sexuales y reproductivos. 

“Como yo era adolescente me interesó muchísimo el tema, que era muy tabú en Ascensión, donde hay mucho sesgo al momento de hablar de sexualidad y la toma de decisiones de las mujeres sobre la reproductividad”, indicó la joven activista, quien de tener un pequeño grupo de estudiantes preocupados por estos temas pasaron a hacer incidencia política en las autoridades guarayas, consiguieron un presupuesto municipal para un programa de ayuda a los adolescentes y jóvenes. Después, con grupos de jóvenes de otros municipios y provincias y crearon planes departamentales sobre estas temáticas.

Rodrigo Núñez tiene 22 años y desde los 19 pertenece a la Compañía de Bomberos Voluntarios Quebracho. Se unió en 2019, cuando ocurrieron los grandes incendios de la Chiquitania. “En 2019 llevaba cinco años perteneciendo a la Unión Juvenil Cruceñista de Warnes. Cuando ocurrieron esos incendios reunimos alimentos y provisiones para llevar a la gente. Llegamos hasta Taperas y los entregamos. Cuando estábamos por regresar un bombero nos preguntó si queríamos ser voluntarios. Unas 15 personas dijimos que sí y desde entonces me quedé”, relató Núñez.

El joven bombero en este tiempo ha sido testigo de la inclemencia del fuego contra los bosques, ha visto morir especies de animales sin poder hacer mucho, ya que el trabajo que realizan muchas veces es insuficiente. “Muchas veces lo único que podíamos hacer era pararnos y ver cómo se destruía todo, mientras los animalitos huían. No podíamos contener las lágrimas ante ese desastre”, mencionó Núñez.

Con el tiempo, Quebracho se ha ido equipando mejor, dice Núñez, pero nunca se sabe cómo les irá al momento de afrontar una llamada de emergencia forestal.

Voluntariado

Fabiola Camacho tiene 26 años y su labor en el voluntariado se inició hace una década. “Empecé con la Fundación Un Techo Para mi País, en 2011, con un voluntariado en construcciones de viviendas de emergencia para familias que viven en situación de vulnerabilidad. Luego fui coordinadora de Gestión Comunitaria, que es el trabajo netamente con los barrios que viven en situación de vulnerabilidad, haciendo programas de construcciones y de desarrollo. Luego pasé a ser la directora general del voluntariado a nivel nacional. 

Tres años estuve en ese rubro, movilizando las colectas que salían a las calles y también yendo a los barrios para identificar las necesidades específicas de los vecinos y las vecinas para poder trabajar en proyectos”, comentó Camacho.



Esfuerzo. Fabiola Camacho: 
Con 10 años involucrada en el voluntariado y el activismo, Camacho afirma que contribuir a la sociedad es parte de las metas de desarrollo que una ciudad pueda tener. También menciona que no puede haber desarrollo sin tener en cuenta la ecología y el feminismo, que son transversales a todos los trabajos que realiza.

Actualmente, Camacho trabaja en el voluntariado Universitarios por los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), con estudiantes de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. “Hace tres años que estoy en ello. Ahí es donde empieza mi activismo ecológico. 

Aquí empezamos a trabajar con la agenda tanto de género, emprendimiento y medioambiente. Empezamos a concientizar sobre todo a los alumnos de la Uagrm. Empezamos a promover desde dentro de la Facultad de Ciencias Económicas, donde pertenece el voluntariado. Con la llegada de la pandemia, al no poder salir, empezamos a hacer cursos de huertos. Ahí el voluntariado crece y se hace conocido por ser uno de los pioneros en implementar huertos familiares en diferentes barrios y comunidades. Aproximadamente hemos promovido la creación de 500 huertos”, indicó Camacho.



Voces nuevas.  Joseph Peñaloza: 
Peñaloza actualmente está en curso de periodismo en Charagua. Dijo que le gustaba mucho la idea de hacer documentales y mostrar la comunidad afroboliviana.
También le gustaría trabajar en algún medio de comunicación en el futuro. Apuesta por reunir más jóvenes indígenas y afrobolivianos en su organización.

Jhosep Peñaloza tiene 20 años y pertenece a la organización Jóvenes Indígenas y Afrobolivianos en Santa Cruz de la Sierra (Jiasc), donde se encarga de la cartera de Comunicación. “En Jiasc hacemos campañas, como la Ñiqui Ñiqui, de prevención del embarazo, hablamos sobre la trata y tráfico de personas, hablamos de la ley 348 contra la violencia de la mujer, capacitamos sobre la ley 045 contra el racismo”, contó Peñaloza, que mencionó que recientemente tuvieron el encuentro de Jóvenes Indígenas Urbanos para atraer nuevos integrantes a la organización.

“También capacitamos en diseño gráfico, manejo de redes sociales, donde realizamos memes y plantillas informativas. La campaña fue un éxito”, expuso Peñaloza.

Bertha Gegner, a sus 23 años, tiene un emprendimiento que le ha resultado exitoso: la tienda online Tunic (www.tunic.store), en la que revende ropa que ella y otras personas dejaron de usar. Todo empezó cuando Bertha veía que tenía muchas prendas acumuladas que ya no iba a usar nunca más. Sin saber qué hacer con esto, conversó con un amigo y juntos tuvieron una idea: poner una tienda virtual donde la pudieran ofrecer a un precio módico, y también conseguir prendas en consignación de otras personas. 

Hoy Bertha dice que tiene 300 clientes estables cada vez. “Le damos una segunda vida a cada prenda que nos llega, verificando su buen estado, calidad y condiciones antes de ser publicada en nuestra página web. Con Tunic redefinimos lo que es el concepto de segunda mano revendiendo y alargando el ciclo de vida de cada prenda”, señaló Gegner, quien dijo que con sus compañeros de este emprendimiento promueven el consumo consciente y fomentan la economía circular. “Firmamos nuestro compromiso con el planeta, ya que sabemos que los grandes cambios empiezan con pequeñas acciones como esta”, apuntó la joven emprendedora.

Revalorizar. Bertha Gegner

Bertha, con otros cuatro amigos, tienen la plataforma de e-commerce Tunic, con la que dan un nuevo valora la ropa que ha sido dejada de lado por otras personas. “Quería aportar desde el rubro que más me gusta pero que también es el más contaminante”, dijo Gegner. “La industria de la moda es la responsable del 20% de la contaminación del agua”, explicó.



Conciencia. Selina Raldes 

A sus 23 años, Selina es coordinadora de la Plataforma Boliviana de Adolescentes y Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos una, organización que trabaja con personas de ese rango etario en municipios y comunidades del país. Para Selina, la lucha por el respeto de los derechos sexuales es su bandera.

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