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 Guabirá cerró este miércoles una jornada triste para los equipos bolivianos que participan en los torneos de la Conmebol. 

El equipo que dirige Copito Andrada fue humillado en su debut en la fase de grupo de la Copa Sudamericana por Independiente de Argentina, que ganó en el estadio Gilberto Parada de Montero por un contundente 1-3.

El Diablo de Avellaneda, que presentó un equipo aterno porque varios de sus titulares se quedaron en Buenos Aires en etapa de recuperación por el Covid-19, hizo honor a su estirpe ante un rival, que intentó jugarle de igual a igual.

Andrada puso lo mejor de su plantel y aplicó el mismo sistema táctico (4-4-2) que utiliza el torneo doméstico con la esperanza de que teniendo a Juan Vogliotti y Kevin Mina en ofensiva se podía hacer daño a los argentinos.

Se equivocó el DT porque sus dirigidos no respondieron a la expectativa. Ningún sector funcionó bien y eso permitió que Independiente maneje el partido y se lleve los tres puntos gracias a las anotaciones de un solo jugador: el delantero Jonathan Herrera, que marcó a los 7’, 34’ y 51’.

No hubo diferencia entre lo que se vio en la primera y segunda parte. La dinámica de Independiente se impuso, ya que en base a un ritmo sostenido llegó las veces que quiso sobre la portería de Saidt Mustafá, que en el segundo tiempo salvó varías veces la caída de su arco.

El gol de cabeza del español Bruno Pascua a los 88’, tras un tiro libre de Diego Hoyos, se dio cuando los Rojos de Argentina habían desacelerado, tomando en cuenta que la victoria estaba asegurada y los locales seguían mostrando fragilidad.

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