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P/Chino Tapia

Es azucarero pero sabe lo que es la amargura de las situaciones tristes, por ello esos temperamentales y exigentes hinchas disfrutan a pleno cuando se presentan las épocas de satisfacciones, como la que disfruta hoy, sin haber logrado ningún título.

Tuvo de esos momentos lindos

Por ejemplo, cuando estuvo a punto de concretar el sueño de campeón con Copa Libertadores en 1968, que le fue privado por los dirigentes federativos de la época al arrebatarle dos puntos decisivos. El plantel de Pelusa Reinoso, Tito Saavedra, Chiuzano, Duarte, Sandoval, Adolfo Rocabado, Germán Parada, Tuffí y Abel Aré, Melgarejo, Jorge Moreno y Mendiola.

O aquel momento sublime vivido en 1975, cuando por primera vez anotaba su nombre entre los notables del país al ganar la Copa Simón Bolívar, consagrándose campeón nacional.

No hubo artimaña que le prive de su máxima alegría, con ese gran equipo dirigido por Waltercillo Rodríguez ‘Coutinho’ e integrado por Tito Saavedra, los brasileños Manga y Pinini, Pizarro, el ‘Indio’ Félix Chávez, Justiniano, Adolfo Rocabado, los argentinos Ponce, Awad y Cerrizuela, LLadó, los paraguayos Pedrozo y Quevedo, Santiago García y Germán Parada.

La Copa Libertadores de América que dejó el agridulce en la boca por el escándalo en el partido con Liga de Quito, que opacó su actuación en la serie en la que también participaban Deportivo Cuenca y Bolívar, en 1976.

Pasaron veinte años para volver a disfrutar algo similar, con aquel equipo que conducía el argentino Juan Carlos ‘Chueco’ Carotti, que en 1995 tuvo un gran año, disputó dos finales con San José y retornó a la Copa Libertadores, el de Bernardo Rea, Santisteban, Paz García, Rolando Rea, Velarde, ‘Paraguayo’ Céspedes, Sergio Castillo, Julio César Amarilla, Roger Cruz, Berthy ‘Chicho’ Suárez, Líder Paz, Martín Cruz Díaz y Gustavo Notta.

En la Copa enfrentó al América de Cali, Junior de Barranquilla y a San José.

Hoy vuelve a disfrutar de lindos momentos aunque no se consagre campeón. En los últimos cuatro años clasificó tres veces a la Copa Sudamericana. El 2018 se eliminó con Liga de Quito, en 2019 con Macará y este año disputa un lugar en la fase de grupos con Nacional Potosí.

Junto a Royal Pari son los mejores representantes del fútbol cruceño. Terminó el año jugando muy bien y empezó de la misma manera, goleando a Bolívar y Nacional Potosí, y derrotando a Blooming.

Mantiene la dinámica del año anterior, con buen fútbol y sabiendo aguantar cuando el contrario hace lo suyo, o sobreponiéndose a un resultado adverso (contra los paceños comenzó perdiendo), factores que van convirtiendo a los rojos en rivales de mucho cuidado.

El “secreto” de este buen rendimiento no tiene ningún misterio ni es producto de alguna fórmula oculta. El presidente de Guabirá, Rafael Paz, explica que este gran momento se puede explicar en que desde el 2020 se puso en marcha un proceso, el mismo que se lo ha respetado, en base a la continuidad del director técnico, Víctor Hugo Andrada, pese a que en el primer tramo del torneo Apertura del año pasado los resultados no eran los mejores (ver cuadro de la Campaña del Rojo).

En este aspecto, es para poner de relieve que en la primera rueda Guabirá sumó 14 puntos hasta cuando se detuvo el torneo por el coronavirus, pero tras la reanudación y en toda la segunda rueda cosechó 28 unidades. No es un dato menor, más si se considera que –al igual que el puntaje- la producción futbolística y la calidad fueron mejorando a medida que pasaban los partidos.

Un segundo factor que apuntala esta racha roja tiene que ver con que los jugadores maduraron en todo sentido, se constató aquello en cada uno de los encuentros, en la manera de interpretar lo que el entrenador había trazado en lo individual y en lo colectivo. Esto es evidente también en el compromiso que se notó en el plantel, cuerpo técnico y dirigentes azucareros.

Brindarle las condiciones adecuadas a los jugadores, a ‘Copito’ Andrada y a sus colaboradores ha sido igualmente fundamental. Cuando se habla de “condiciones” se entiende que no solo se refiere al pago puntual de salarios sino también contar con una buena cancha de entrenamiento, cuerpo médico, utilería y una serie de otros elementos que le dan tranquilidad a los actores principales del fútbol, generándoles un ambiente tal que ellos permanezcan únicamente concentrados en su misión específica.

Todo lo anterior fue hasta diciembre pasado, pero con esos resultados la vara quedó muy alta para la dirigencia, que para este año mantuvo firme la apuesta de tener un buen plantel y, al mismo tiempo, darle continuidad al cuerpo técnico.

En este sentido, Víctor Hugo Andrada fue ratificado en el cargo y el plantel de jugadores se mantuvo casi intacto. La transferencia al exterior del país de Alejandro Quintana fue la nota negativa pero rápidamente subsanada con la contratación del ecuatoriano Kevin Mina, que -al igual que le sucedió a otros refuerzos- se acopló rápidamente al resto del plantel, lo mismo que al funcionamiento y mecánica que imprime el estratega.

Otro factor que no se puede pasar por alto se relaciona con la promoción y continuidad de los jóvenes valores. Hay cuatro jugadores que en la actualidad son titulares, son montereños y canteranos: Fran Supayabe (de gran rendimiento), Juan Mercado, Luis Hurtado y Gustavo Peredo. Más que promesas, ellos son ya una grata realidad para Guabirá y el fútbol boliviano.

Por eso es que el presidente del club pretende que en 5 años el número de futbolistas nativos ascienda de manera importante, de ser posible hasta el 90%, si fueran cruceños (o montereños) sería ideal pues la intención es firme en seguir incentivando la práctica de este deporte en Montero y darle un impulso fundamental a las divisiones menores.

Y en la búsqueda de explicaciones sobre el buen momento del cuadro norteño, el propio Rafa Paz aporta un argumento crucial: “Manejamos el concepto de que Guabirá es una familia, por eso los jugadores, el cuerpo técnico, sus colaboradores, funcionarios que cumplen las más diversas tareas en el club son tratados como si todos fuéramos parientes, creando un ambiente de trabajo tal que el éxito no sea más que el resultado de un trato que va más allá del simple cumplimiento de una función”.

En línea con esta argumentación, pasando de las palabras a los hechos, la esposa del presidente, sus hijos e incluso otros familiares están involucrados directamente con la administración de la institución norteña o con los aportes económicos tanto para el funcionamiento del club como para los ambiciosos planes y proyectos que de a poco se están haciendo realidad.

En suma, cumplen funciones ejecutivas en la institución un total de 10 personas, quienes se multiplican para poder atender todos los requerimientos logísticos, legales y de las más diversas necesidades que demanda una entidad profesional del fútbol.

De taquito

Cantera. Los dirigentes pretenden que en 5 años el número de futbolistas nativos ascienda de manera importante, de ser posible hasta el 90%, en lo posible cruceños (o montereños).

Hotel. Un hotel para la concentración del primer plantel a ser construido en un terreno de 4,3 hectáreas, frente al internado de Muyurina. Se habilitarán dos canchas para los entrenamientos del equipo

Predio. Los campos de entrenamientos que en la actualidad ocupa el primer plantel, el Complejo Deportivo Celina, serán destinados a las divisiones menores.

Sede. Los terrenos ubicados en la avenida Betania, 2,3 hectáreas, serán para el área social de los socios e hinchas de Guabirá, con canchas para fútbol playa y fútbol 7.

Socios. A la par de estos proyectos, se iniciará una agresiva campaña de captación de socios hasta llegar a los 15.000.

Sudamericana. Guabirá se jugará el pase a la fase de grupos ante Nacional, al que goleó en el partido de ida.

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