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Desde el último retorno a la Primera división, hace cinco años, Guabirá clasificó cuatro veces a la Copa Sudamericana. Hoy sus aspiraciones son mayores, quiere regresar a la Copa Libertadores de América siendo campeón de alguno de los torneos de la presente temporada.

“Vamos a pelear el título”, señala entusiasmado Rafael Paz, el presidente del azucarero, al reasumir sus actividades en el club montereño, recién llegado de España, donde pasó sus vacaciones.

Está hace diez años al frente del Rojo, pero mantiene la ilusión del primer día, gracias a los refuerzos que incorporó, el caso del portugués Luis Leal, los paraguayos Juan Godoy y David Robles, y los nacionales Alejandro Meleán, Layonel Figueroa y Elder Arauz.

“Leal es un jugador muy importante, en Newell’s Old Boys estuvo tres años y fue figura; lo ubicamos a través de esas aplicaciones que permiten seguir el desempeño de los jugadores”, señala al referirse al primer europeo que vestirá la casaca roja.

Destaca también la capacidad goleadora de Godoy. “Es inteligente, jugó poco e hizo muchos goles”. Se entusiasma con la regularidad de Robles. “Jugó todos los partidos en la temporada, un caso poco común”, resalta la calidad de Figueroa, “siempre me gustó, lo dejaron libre y lo trajimos” y la experiencia de Meleán, “un jugador importante, rinde en varios puestos”.

Resalta la permanencia del polémico delantero ecuatoriano Kevin Mina, a quien ve como “un jugador diferente, hizo catorce goles jugando poco más de 1.000 minutos (unos 12 partidos)”, y se entusiasma con la dupla que puede armar con el lusitano Leal en el ataque.

¿Mina, polémico? “Fue el primer jugador que Tucho Antelo pidió que se quedara, se llevan bien. Hablamos con él, con su esposa, quería quedarse, y ahora aspira a jugar en la selección nacional, y el hecho de tener una hija boliviana le facilita la naturalización. Vamos a iniciar ya nomás los trámites”, indica ‘Rafo’ Paz.

“Hemos reforzado los puntos más débiles del equipo, queremos llegar a la Copa Libertadores, pero vamos a pelear por el título, no tengo dudas”, dice luego del balance sobre las caras nueva del equipo.

No elude un tema conflictivo, el caso Juan Vogliotti que amenazaba con una demanda porque no será tomado en cuenta pese a tener unos meses más de contrato. “Si Vogliotti quiere hacer juicio, que lo haga; si quiere arreglar, arreglamos. En dos meses puede firmar contrato con cualquier club”, indica, y da vuelta de página.

El buen ánimo le vuelve a la hora de hablar de la suerte de Guabirá en el Torneo Apertura que arranca en febrero. No niega que los rojos resultaron favorecidos en la distribución de equipos en las series, ya que compartirá la “A”, a priori la más débil, con The Strongest, Oriente Petrolero, Real Santa Cruz, Nacional Potosí, Atlético Palmaflor y Aurora.

La otra, de la que se libró, llamada la de “la muerte”, la integran Always Ready, Bolívar, Blooming, Wilstermann, Royal Pari, Independiente, Real Tomayapo y FC Universitario de Vinto.

“Nos tocó la mejor, la otra es brava, pero para ser campeones hay que ganarles a todos”, opina el mandamás de los azucareros. El título, una asignatura pendiente en los veinte años como dirigente, aunque considera que en 1995 “nos robaron” el título “dos veces”, en aquellas finales con San José de Oruro.

“Hicieron valer el gol diferencia cuando les convenía, en los dos campeonatos, primero lo aplicaron y después lo dejaron sin efecto. Fue un robo”, recuerda con notable fastidio.

Arrancó en 1991 como vicepresidente, pero ya manejaba el club. Al año siguiente asumió como presidente y estuvo diez temporadas. Se alejó un tiempo y regresó hace diez años.

Es difícil (manejar un club), el fútbol es deficitario. Hoy el presupuesto se incrementó un treinta por ciento, y las recaudaciones bajaron mucho, antes nuestra media era de 2.500 espectadores, ahora no llega a 500, no da ni para pagar a los árbitros”, comenta reflejando una realidad que viven muchos clubes.

Pero la pasión puede más. Rafael Paz está ahí, como hace una década o como hace veinte años, velando por el presente de la Furia Roja, con la energía y la ilusión de siempre, soñando con Guabirá campeón.

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