12 de julio de 2022, 4:00 AM
12 de julio de 2022, 4:00 AM

Desde hace 16 años el país tiene autoridades interinas en todas las entidades públicas que por ley debieran contar con presidentes, directores, defensores, contralores, elegidos a través de un mecanismo que obliga a la Asamblea Legislativa a elegirlas en unos casos y en otros a enviar ternas al presidente del Estado. Nada de esto ocurre desde que Evo Morales llegó por primera vez al poder en enero de 2006 y el Movimiento al Socialismo (MAS) prefiere nombrar autoridades a dedo, para garantizar de esa forma su lealtad y servilismo. 

Se trata de 32 posiciones ejecutivas de primer orden en algo más de una docena de instituciones que tienen autoridades nombradas a dedo sin ningún criterio de selección, capacidad, conocimiento ni atributo más que su afinidad con el partido gobernante. De esa forma, el proceso de institucionalización en el que alguna vez estuvo embarcado el país ha sido perforado y sensiblemente ha quedado en nada. 

Incluso cuando tenía dos tercios en la Asamblea Legislativa, el MAS se negó sistemáticamente a elegir autoridades según el procedimiento establecido por ley porque, en palabras de Evo Morales, entonces presidente, las autoridades elegidas por ley adquirían autonomía y dejaban de ser serviciales al Gobierno. 

Por tanto, la única manera que Morales encontró de no perder el ‘control’ de esas autoridades era dejándolas en condición de interinos, y así vivían con la constante amenaza de que si no cumplían con lo que al poder político se le ocurría, simplemente los destituían sin proceso de por medio. 

En cambio, cuando una autoridad es elegida por la Asamblea Legislativa y siguiendo los procedimientos, esta no puede ser removida por simple capricho político, condición pensada precisamente para garantizar su independencia del Gobierno.

¿Cuáles son esas instituciones dirigidas por interinos nombrados a dedo? Presidente del Banco Central de Bolivia y cinco miembros del directorio, presidente de la Aduana Nacional y cuatro miembros del directorio, presidente de YPFB, presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras y cuatro miembros del directorio, defensor del pueblo, presidente de la Comibol, presidente del Servicio de Impuestos Nacionales y cuatro miembros del directorio, contralor del Estado, presidentes de Entel, ENDE, Instituto Nacional de Reforma Agraria y Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos, entre otras. 

Curiosamente, muchas de esas autoridades interinas están en el cargo más tiempo que el fijado por ley para la permanencia de las autoridades que fueran elegidas según el procedimiento correcto. Es decir, son interinos, y aparte violan la ley porque se quedan sin plazo de finalización de funciones. 

El más reciente dedazo interino fue el nombramiento de Nora Mamani como contralora general del Estado, que se suma al grupo de autoridades que entraron por la ventana trasera de la casa y no por la puerta ancha principal, reservada para los honores de quienes vencieron procesos de calificación y selección en el Legislativo. 

En la composición actual de la Asamblea Legislativa el MAS ya no tiene dos tercios de mayoría, y por tanto los procesos de selección de autoridades titulares serían más complejos, dado que tendrían que encontrarse consensos dialogados entre las diferentes fuerzas políticas. De eso precisamente se trata la democracia: de conseguir entendimientos entre mayorías y minorías. ¿A eso le teme el MAS, a las selecciones y elecciones democráticas, y por eso prefiere nombrar interinos?

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