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Ariana Palacios, una joven argentina hija de padres bolivianos fue asesinada a finales de agosto por su padre que, según testificó ante las autoridades judiciales, en medio de una discusión le clavó un cuchillo en el cuello para quitarle la vida.

Ariana tenía 30 años y desde el 28 de agosto, último día que tuvo contacto con sus amigos y familiares a través de las redes sociales donde era muy activa, dejó de contactarse con su entorno (amigos, colegas de trabajo y su novio) y denunciaron su desaparición ante las autoridades.

De acuerdo con los reportes publicados en las páginas web de los periódicos argentinos, las amigas y su novio, Adrián, desconfiaban de la actitud del padre de la joven, ya que cambió en varias oportunidades su versión sobre la ausencia de Ariana y le mintió a la pareja de su hija, diciéndole que ella había decidido dejarlo para iniciar una nueva relación.

Al final y luego de varias semanas sin saber nada sobre la muchacha, el autor del crimen, Willy Palacios Camacho (62), le confesó a su hijo que él, luego de una discusión, mató a su hermana la mañana del 28 de agosto, alrededor de las 11:00. También le confesó al muchacho que había enterrado a la joven en el patio de su vivienda, en la zona de Hurlingham. Tras este testimonio, el hermano de la víctima denunció a su padre.

El cuerpo hallado

Willy Palacios durante la declaración indagatoria confesó el crimen y dijo que el cadáver de su hija estaba en el patio de su casa.

Los investigadores, con apoyo de un perro rastreador, fueron hasta la vivienda y a pocos metros del ingreso principal, en medio de unas plantas, desenterraron el cuerpo de Ariana, que aún tenía en el cuello el cuchillo con el que su padre le había quitado la vida.

El fiscal Walter Leguizamo fue el encargado de llevar adelante todas las diligencias del caso, por lo que ordenó la detención de Willy Palacios y no se descarta ampliar las pesquisas a otros cómplices.



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