9 de enero de 2023, 4:00 AM
9 de enero de 2023, 4:00 AM

El mundo cambia y es necesario hacerlo con él y para bien. Luego de la pandemia, del encierro y de la falta de opciones para salir y transportarse, la bicicleta se fue transformando en una opción válida, leal y verdadera.

A veces, algunos hechos nos demuestran una realidad más sórdida de la que usualmente admitimos. Luego de los trágicos accidentes a ciclistas, que todas las semanas se producen en Santa Cruz de la Sierra, caben profundas reflexiones y urgentes acciones a tomar.

Uno de los inconvenientes, sino es el mayor, es que la ciudad no ofrece las condiciones para que esta práctica, el uso de este medio de transporte, sea medianamente posible. Salir a pedalear bajo cualquier circunstancia suele llevar consigo un altísimo riesgo.

En reiteradas oportunidades las víctimas de accidentes ciclísticos no son atendidas en el momento, es hasta común ver que quien atropella huye cobardemente en vez de auxiliar y ayudar al ciclista malherido. La toma de conciencia y la empatía, en estos casos, deben formar parte de las campañas de concienciación ciudadana.

Ya no es opción impedir que la bicicleta sea un medio de transporte. Entre las condiciones de su utilización está la de cambiar la educación de los conductores de vehículos hasta lograr el máximo respeto por su existencia. Ante el irrespeto de quienes consideran un estorbo a la bicicleta hay normativas que deberán ser respetadas con la más alta consideración.

La decidida manera de construir definitivamente nuevas opciones de transporte, de ocio y de esparcimiento en un vehículo a mano y lleno de beneficios no puede quedar en promesas electorales.

Las ciclovías en Santa Cruz de la Sierra carecen de conexiones, sufren deterioro y no tienen el seguimiento oportuno para su mantenimiento, no están señalizadas y hasta han sido invadidas por ambulantes. Pero, además, no hay una planificación urbana que realmente las tome en cuenta.
Se necesitan ciclovías, que estas sean visibles y que se respete su utilización.

Los beneficios para la ciudad son múltiples y gratuitos. La toma de conciencia debe estar acompañada con el apoyo y el cumplimiento de las normativas y con continuas campañas de educación vial sostenidas por la Alcaldía municipal.
¿Por qué impedirle a la gente que quiere pedalear por ejercicio, por trabajo, para ahorrar dinero, por ser autónomos y sostenibles con el traslado de un sitio a otro? ¿Por qué no beneficiarse?

Las grandes urbes se han subido a la bicicleta y han tomado conciencia que hay mucho por ganar. Han comprendido que facilitándole la vida a la bicicleta hay beneficios saludables para todos.
Reivindicar el uso como símbolo de libertad, de autonomía, de transporte limpio e individual y de sanidad es tan sencillo como posible.
Habrá menos vehículos circulando y por lo tanto menos contaminación ambiental, menos embotellamientos y ‘trancaderas’. Es una cuestión de políticas de desarrollo de la ciudad. Santa Cruz de la Sierra es un sitio privilegiado por su superficie plana, por el clima y por sus condiciones naturales.

Es hora de planificar y hacer carriles seguros, adecuados y conectados para bicicletas, planificando su sostenibilidad y crecimiento en el tiempo. Otras grandes capitales del mundo van ganando esta tradición y escuchando las necesidades de las nuevas generaciones.

Facilitar a que la gente se mueva en bicicleta será beneficioso para todos y transformará el concepto del respeto hacia el otro, su desempeño y su movilidad, haciendo una vida más saludable y empática con los demás.



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