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En los 20 años que lleva inmersa en el raquet ha acumulado varios logros deportivos compitiendo en lo que es su pasión. Jenny Daza, actual campeona nacional de dobles, junto a su coterránea Angélica Barrios, costeaba sus entrenamientos y viáticos para representar a Santa Cruz y al país con lo que le ingresa de su trabajo diario que realizaba hasta antes del confinamiento decretado en marzo.

“Por suerte vivo con mis padres, no trabajo desde el inicio de la cuarentena”, sostuvo Daza, cuyos ingresos económicos se terminaron pues por la pandemia dejó de dar sus clases de ejercicios funcionales, zumba y raquet. Lo que único que realiza de forma diaria, de lunes a viernes, es el entrenamiento físico para mantenerse y estar lista cuando vuelva la competencia del raquetbol. “La parte del ritmo lo realizo los días jueves cuando me dirijo al club Navia, que es de mi tía, para entrenarme de forma solitaria”, manifestó.

La próxima competencia que iba a tener era el Panamericano de raquet en Santa Cruz, que por la cuarentena fue diferido primero de abril a junio, pero que es poco probable que se desarrolle este año. Daza también participa en singles donde en el último nacional fue tercera, dejando en claro que con 30 años tiene mucho por darle a este deporte.

Tampoco deja de lado sus estudios. Daza en una jornada normal de su vida se da tiempo para todo, pues también está en cuarto año de la carrera de ingeniería de alimentos, de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm). Para terminar, Jenny aclaró que para el US Open de EEUU (plata en dobles junto a Roland Keller), que se realizó en octubre, recibió un pasaje, pero que ella cubrió los viáticos. 

“¿Cómo fuera si el raquet no haya ganado nada para el país? Se preguntó la multifacética Jenny Daza, que tiene muchos desafíos deportivos por delante, pero como casi la mayor parte de los atletas bolivianos se encuentra sola en su lucha.