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Joshua Reave Bravo vive una singular experiencia de vida tras la fama que ganó en el país al jugar el año pasado para los Dallas Mavercks en el campeonato de la NBA. Fue el primer boliviano en jugar en el campeonato profesional más importante del planeta.

Josh, como le dicen en Estados Unidos, donde nació hace 23 años, está en el país desde la semana pasada. Vino a conocer Bolivia ante el llamado de Giovani Vargas, entrenador de la selección nacional que entre el 12 y 16 de junio debe enfrentar a su similar de Ecuador en sendos partidos de ida y vuelta por la etapa de clasificación para el Mundial de  Filipinas -  Japón - Indonesia 2023.

El caso es que Reave ya tiene la nacionalidad boliviana por su mamá, Liset, que es paceña. Su papá era estadounidense; falleció cuando Josh tenía apenas seis años.

Este martes, Reave fue uno de los invitados especiales de Linda González, periodista que conduce el programa Aquí Estoy en El Deber radio. En la ocasión, este joven basquetbolista, de 1.93 metros de estatura, dijo estar feliz de conocer la tierra de la familia de su mamá y de formar parte de una selección nacional, que afrontará un reto importante a nivel internacional.

“Ha sido  un lindo viaje venir a Bolivia. Se come rico y la gente me trata muy bien. Estamos entrenando duro en Tarija para competir en un gran torneo”, dijo Johs quien habla muy poco español y ante las dificultades su mamá, que lo acompaña ahora a todos lados, hace de intérprete.

Pero los más felices de este nuevo desafío de Josh es su familia materna. Mamá Liset dijo que jamás pensaron en que el menor de los Reave llegue a representar a Bolivia, aunque confesó que fue el sueño de los Bravo.

“Tras la muerte de mi esposo consideré que el mejor camino para que mis hijos crezcan sanos era que hagan deporte. A Josh le gustaba más el fútbol, pero después se inclinó por el básquet porque entendió que le podía abrir puertas para estudiar y jugar. Eso pasó, pero no fue fácil. Quemó etapas desde el colegio, la universidad hasta que le llegó la oportunidad el año pasado de jugar en la NBA”, contó Liset, que en plena entrevista derramó lágrimas cuando Josh le respondió a Linda González que su gran objetivo era hacerla feliz a su madre, que había todo para que salga adelante.

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