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Desde su casa en Virginia (EEUU) y rodeado por su madre, Liset Bravo, y su abuela, Betty Bravo, nacidas en Bolivia y que fueron sus traductoras en la entrevista, Josh Reaves se pone cómodo para hablar de todo, aprovechando la semana de vacación que él se dio. Tiene varias entrevistas pactadas y el día se hace corto. Como la mayor parte de su vida la pasó en colegios, en la universidad (estudió criminología), viajando y jugando básquet. No habla español, pues tuvo muy poco tiempo para compartir con su familia, un sacrificio que, por los resultados, valió la pena. “Estoy cumpliendo un sueño de niño”, repitió una y otra vez en sus respuestas.

Josh Reaves (23 años), que es el primer basquetbolista boliviano en jugar en la NBA, se refirió a su momento especial que vive, de la posibilidad de cambiar de equipo, de la invitación para jugar por Bolivia y de lo que ha significado para él estar rodeado de superestrellas. “Son muy buenos compañeros de equipo”, se adelanta a afirmar.

El basquetbolista, que tiene doble nacionalidad, por su padre estadounidense, Michael Reaves (+), y por su madre boliviana, también apuesta a seguir su ascenso, por ello es que en esta vacación se entrenará con diferentes técnicos, con el objetivo de mejorar en todos los aspectos, siempre buscando tener más continuidad.

“Soy muy exigente”, sostuvo el escolta de los Dallas Mavericks, equipo con el que lleva disputados 22 minutos en la NBA. Jugó un minuto el 2 de enero de este año, luego disputó 14 minutos el 12 de agosto y 7 minutos el 26 del mismo mes. Este último encuentro fue por los playoffs, que se disputan en la burbuja de Orlando, donde se ha concentrado la NBA para evitar contagios. Como casi en todas las disciplinas se juega sin público.

El basquetbolista, que mide 1,93 metros de estatura, también habló de su amor por Bolivia y del viaje pendiente que tiene. “Acaba la pandemia y nos vamos para allá”, manifestó. A continuación, una entrevista imperdible.

_¿Cuál es el secreto para llegar a jugar en la mejor liga de básquet del planeta?

Son bastantes aspectos que hay que tomar en cuenta y cumplirlos a cabalidad. Te nombraré los principales: trabajar fuerte, dedicación total, el apoyo de la familia y del entorno.

_¿Qué ha sido lo más duro que tuviste que pasar?

Ha sido un gran sacrificio entrenar durante bastantes horas para triunfar en el básquet y al mismo tiempo estudiar. No tenía mucho tiempo para disfrutar de la familia, los amigos y las cosas que me gustaban hacer como cualquier joven, pero valió la pena todo lo que hice. Estoy viviendo días especiales y quiero más.

_ Cuando llegaste a la NBA, ¿qué fue lo que más te sorprendió?

Realmente todo. De entrada, la manera de cómo juegan las estrellas de la NBA, te sorprende. Luego los movimientos en los entrenamientos y los sistemas de juego que eran totalmente diferentes a los que estaba acostumbrado. Venía del básquet universitario, y tuve que adaptarme rápidamente a otro nivel, muy superior.

_¿Qué es lo que más recuerdas de tu debut el 2 enero?

Es algo que voy a recordar para siempre. Estaba nervioso, cuando el entrenador me llamó. En mi debut entré solo un minuto, pero en ese tiempo yo estaba cumpliendo el sueño de toda una vida. Por los nervios cuando me mandaron a cambiarme para ingresar se me atascó el buzo.

_Y en los 14 minutos jugados, con cuatro puntos marcados (10 de agosto)...

Nuevamente estaba emocionado. Fue cuando anoté mis primeros puntos en la NBA, pero no pensaba en ello. Estaba nervioso, y me sentí cansado, pese a todo lo que me había entrenado para ese momento, pues en este nivel del básquet el juego es bien físico. Como la NBA se reanudó en la burbuja de Orlando (ciudad de Florida, EEUU), no había público, pero me sentía apoyado por toda mi familia y amigos que seguían el partido de forma virtual y con la bandera boliviana. Cuando me seguían los compatriotas, me sentí más boliviano que nadie.

_Y las superestrellas, ¿qué tipo de consejos te dan o hablas poco con ellos?

Me animan en todo momento, son muy buenos compañeros de equipo. Me dicen que tome ventaja de todas las oportunidades que me están dando y que lo haga lo mejor posible, pues considero que soy un afortunado al estar jugando a este nivel y con los mejores del mundo.

_¿Todo lo que has logrado este 2020 es lo que esperabas?

La verdad que soy muy exigente, quisiera que esta temporada haya sido mejor y que mi carrera siga en ascenso. El objetivo siempre es superarme, y espero lograrlo en la temporada que se viene.

_¿Para estar al nivel de la NBA, cuántas horas entrenan?

En la burbuja de Orlando eran seis horas de preparación, de las cuales dos eran en equipo, y el resto del tiempo se lo dedicaba al trabajo individual levantando pesas para hacernos más fuertes.

_¿Qué es lo que te pide el entrenador de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle?

Hacer sentir mi presencia en la defensa, y que entrene bastante los movimientos. Cuando me toca entrar me dice que lo deje todo, que no me guarde nada y que juegue fuerte.

_¿Qué harás en tu vacación?

Estaré solo una semana en mi casa, pues no descansaré en esta vacación. Voy a prepararme en diferentes ciudades con entrenadores distintos, pues la intención es mejorar mi juego. Estamos invirtiendo en ello, para que luego lleguen los frutos. Todavía no se sabe cuándo comenzará la próxima temporada (sigue disputándose). Para triunfar en la NBA no debo parar de entrenarme ni en vacación, que durará hasta diciembre o marzo.

_¿Qué aspectos específicos quieres pulir?

Soy muy disciplinado y la verdad que mi objetivo es mejorar en varios aspectos. Debo practicar bastante en el lanzamiento, y en tomar mejores decisiones con la pelota. A ello se suma el trabajo de pesas que me hará más fuerte. Debo superarme para volver mejor que antes.

_Se vienen días claves para tu carrera...

Sí. Quiero estar en un equipo donde pueda jugar más. Tenemos que sentarnos con el Dallas Mavericks para hacer una evaluación de la temporada y decidir si seguimos o buscamos otro equipo. Esa evaluación será clave para mi futuro. Mi contrato acaba con la finalización de la NBA.

_¿Todos tus esfuerzos apuntan a tu consolidación pensando en un objetivo mayor?

La verdad que sí. Quiero ganar el título de la NBA, es lo máximo que me puede pasar. Para ello me preparo siempre con seriedad y bastante dedicación.

_¿Cuándo te nombran a Bolivia, que se te viene a la cabeza?

Lo primero que se me viene al pensamiento es mi familia. También me siento orgulloso de la importancia que me están dando allá y de los mensajes en las redes sociales que me dejan los compatriotas. Ahí me nacen los deseos de ir a Bolivia. Tengo que esperar que pase esta pandemia para realizar el viaje.

_¿Qué has decidido sobre la invitación de jugar por Bolivia?

Hace dos semanas nos hicieron llegar una invitación formal para que juegue por la selección boliviana, pero aún no hemos decidido nada. Vamos a esperar que termine la temporada para dar una respuesta. Tengo que hablar con mi agente, para ver que va a pasar de aquí para adelante.

_En tus inicios te gustaba también el fútbol, ¿qué fue lo que te convenció para dedicarte íntegramente al básquet?

A los 13 años había invertido bastante tiempo en entrenamientos duros para llegar al nivel que tenía. Analicé las oportunidades que tenía y ahí me incliné por el baloncesto. Además, mi estatura me iba a servir más para el básquet. En el fútbol me desempeñaba de delantero.

_¿Cuándo te diste cuenta que eras un jugador que hacía la diferencia en el baloncesto?

En el último año en la universidad me convencí que era un basquetbolista diferente y que podía llegar lejos. A ese nivel universitario me destacaba bastante.

_Tu madre y tu abuela revelaron que a los seis años les diste un susto...

A esa edad paraba jugando básquet en la cancha que hay detrás de mi casa. Una vez, mi familia se fue a ver un partido de básquet de mi hermano Michael, y cuando llegaron al lugar se dieron cuenta de que yo no había subido a ninguno de los dos vehículos. Se asustaron y se volvieron rápido a la casa y me encontraron entrenando, como si nada pasara.

_Para concluir pidió dar un mensaje a los bolivianos…

Les agradezco por todo el apoyo. Espero que me disculpen porque en este tiempo estaba concentrado en la burbuja de Orlando y por ello no había podido hablar. Repito, estoy muy agradecido por toda la atención, y siempre voy a estar dispuesto a dejar en alto el nombre de Bolivia. Los quiero a todos.

Luego se despidió con un “muchas gracias”, que fueron las dos únicas palabras que pronunció en español durante la entrevista.

Radiografía

No habla español: de los cuatro integrantes de su familia, Josh es el único que no habla español. Su hermano Michael (26 años), su madre Liset y su abuela Betty hacen de traductores cuando es necesario.

Golpe en su vida: cuando Josh tenía apenas 6 años falleció su padre, Michael Reaves, de un ataque cardiaco. Hasta ese momento, su progenitor, que llegó a jugar en los torneos universitarios, ya lo había iniciado en el básquet.

Madre paceña: Liset Bravo sostuvo que nació en La Paz y que luego se fue a vivir a Montero, entre sus 4 y 9 años, para después emigrar a los Estados Unidos.

Etapa universitaria: jugó cuatro temporadas en los Nittany Lions de la Universidad Estatal de Pensilvania, en las que promedió 8,9 puntos, 4,5 rebotes, 2,6 asistencias y 2,1 robos de balón por partido. Fue elegido mejor defensor de la conferencia en 2019.

Ingreso a la NBA: disputó las Ligas de Verano de la NBA con los Dallas Mavericks, con los que en cinco partidos promedió 12,6 puntos, 4,8 rebotes y 2,4 asistencias. El 29 de julio de 2019 firmó un contrato dual con los Mavs, que le permite jugar también en su filial de la G League, los Texas Legends.