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Daniel y Mario Flores son hermanos. Llevados por el objetivo que se han trazado con niños y jóvenes de Abapó, población que está a 147 kilómetros al sudeste de Santa Cruz, decidieron pedir ayuda económica en el peaje de la referida localidad.

Ambos se han convertido en una especie de entrenadores de una novel academia de basquetbol, que funciona en la cancha principal de dicho municipio desde hace un par de meses, pero que carece de material deportivo, especialmente de pelotas.

“En principio mi hermano Daniel era el que compraba los balones, pero por el uso se gastan rápido y después no sirven. Ahora, con la crisis económica es difícil sacar de nuestros bolsillos para estos gastos y por eso decidimos pedir ayuda a la gente que pasa por el pueblo. No lo hicimos a nuestras autoridades porque vemos que solo se apoya al fútbol y al futsal”, dijo Mario, un entusiasta basquetbolista, que contó al programa radial Aquí Estoy, que dirige Linda González en la radio El DEBER, que la misión de él y su hermano es que la juventud de su pueblo tenga una buena opción de recreación en vez de dedicar el tiempo libre en otras actividades que no le benefician.

“Tengo mis sueños dentro del basquetbol, pero eso ahora pasa a un segundo plano porque creamos la academia para ayudar a nuestros niños y jóvenes”, dijo Mario.

Y en eso están. Gracias a la entrevista de González, los hermanos Flores recibieron este miércoles la llamada de Irin Stark, entrenador estadounidense y director de la academia de básquetbol de Quillacollo Stark Basketball, quien se ha comprometido darles una mano en la formación e incluso en apoyarlos con material deportivo.

“En principio no sabíamos quién era, pero después supimos que se trata de una gran personalidad del basquetbol. Vendrá un fin de semana para capacitarnos y ayudarnos con la academia”, dijo Mario, dos jóvenes formadores y ejemplos en la sociedad de Abapó.

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