Escucha esta nota aquí

Intercambios de pelotitas blancas que cambiaron el mundo... Cincuenta años después, chinos y estadounidenses recuerdan la “diplomacia del ping pong” que contribuyó al deshielo de sus relaciones, en un momento en que Pekín y Washington necesitan reanudar sus intercambios en torno a una mesa.

En 1971 Estados Unidos carece de relaciones con la República Popular China, sumida en la histeria maoísta de la “revolución cultural” y herméticamente cerrada al mundo exterior.

Así que cuando un jugador de tenis de mesa estadounidense, con cabello largo, se sube por error al autobús del equipo de China en el campeonato mundial de tenis de mesa de Nagoya (Japón), el incidente no pasa desapercibido.

“Estábamos en el autobús, riéndonos. Cuando nos dimos cuenta de que un estadounidense estaba a bordo, se produjo un gran silencio”, recuerda hoy a sus 80 años Zhang Xielin.

El triple campeón del mundo Zhuang Zedong toma la iniciativa de romper el hielo ofreciendo a Glenn Cowan, el jugador estadounidense, un bordado de seda “Hecho en China”.

Los dos hombres no lo sabían, pero este gesto fue la primera chispa de la “diplomacia del ping pong”, que desembocará el año siguiente en la visita histórica del presidente de Estados Unidos Richard Nixon a Pekín, seguida por el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1979.

Al pie del autobús, los fotógrafos inmortalizan el apretón de manos entre los dos deportistas sonrientes.

“Al día siguiente, cuando aparecieron los periódicos, se sentía que China y Estados Unidos estaban a punto de acercarse”, recuerda Zhang Xielin, dos veces campeón del mundo y exentrenador de la selección nacional.

Su camarada Zhuang Zedong comprendió desde entonces que “había una diferencia entre los estadounidenses y el gobierno de Estados Unidos y que había que ser amables con ellos”, explica.

El 10 de abril de 1971, en una gira de partidos amistosos, Glenn Cowan y su equipo se convirtieron en los primeros jugadores de tenis de mesa estadounidenses en pisar China en un cuarto de siglo. Los chinos fueron invitados a Estados Unidos al año siguiente.

Impensables unos meses antes, estos intercambios serán los primeros en descongelar la atmósfera entre China roja y Estados Unidos.

El resultado será el acercamiento de ambos países frente al rival soviético común, y el lanzamiento de China en la vía de las reformas económicas.

Modificar “el orden del mundo”

En 1971, los jugadores chinos eran superiores a sus oponentes estadounidenses y, a veces, les permitían ganar algunos puntos para no humillar a sus anfitriones.

Yao Zhenxu, recuerda haber participado sin darse cuenta en un momento histórico. “Gracias a la diplomacia del ping pong, modificamos el orden del mundo y los pueblos de China y Estados Unidos iniciaron una relación amistosa”, se felicita el exjugador, de 74 años, con motivo de una manifestación en Shanghai para conmemorar el acontecimiento.

Sin embargo, el aniversario se celebra en un contexto de nuevas tensiones entre Pekín y Washington.

Entre la guerra comercial y tecnológica, los derechos humanos y la represión en Hong Kong, las relaciones entre las dos grandes potencias son muy lejanas a las de 1971.

A pesar de todo, la agencia de noticias oficial Xinhua celebró “el maravilloso legado” de la diplomacia del ping pong. “Aunque la época actual es muy diferente, la cooperación y la comunicación siguen siendo los únicos resultados posibles para ambos países”, destacó.

Yao Zhenxu espera que el espíritu de 1971 ayude a encauzar las relaciones bilaterales. “Podemos estar de acuerdo en no estar de acuerdo, mientras mantenemos relaciones amistosas. No tengamos miedo de la competencia. Podemos competir pacíficamente”, subraya.

Comentarios