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Rugby Australia, la federación australiana de rugby, anunció este lunes que registró un déficit de unos 10 millones de dólares australianos (5,5 millones de euros) en 2019 y que la pandemia de coronavirus iba a obligar a tomar medidas drásticas.

En su asamblea general anual, Rugby Australia reveló que su balance del año 2019 se había saldado con un déficit de 9,4 millones de dólares australianos, frente a un beneficio de 5,4 millones de dólares australianos en 2018.

La baja de ingresos era esperada, ya que en año de Mundial, la federación australiana no pudo organizar tantos test-matches en casa como en 2018. Pero fue el caso Israel Folau el que puso las cuentas del rugby australiano en rojo.

Folau, una de las estrellas del rugby a XV australiano (37 tries en 73 partidos internacionales), llevó a Rugby Australia ante la justicia tras su despido en mayo de 2019, que juzgaba abusivo, tras sus declaraciones homófobas.

Este proceso costó caro a la federación australiana en gastos de abogados e indemnizaciones, cuyo monto mantiene en secreto, a Folau, que después relanzó su carrera en rugby a XIII en Francia con la camiseta de los Dragons Catalanes.

La federación australiana está ahora confrontada a la pandemia del coronavirus, que va a reducir de nuevo sus ingresos, con "la anulación muy probable" de los dos tests-matches contra Irlanda, programados en julio en Brisbane y Sídney.

"Habrá que hacer cortes significativos a todos los niveles", previno el presidente de Rugby Australia, Paul McLean, que precisó haber solicitado ayudas al gobierno australiano y a la federación internacional de rugby.

Los dirigentes de la federación aceptaron una reducción de sus salarios entre un 30 y un 50%, pero no se trató la cuestión de la baja de salarios de jugadores internacionales con contrato con Rugby Australia.

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