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Por: Chino Tapia 

Ningún sector de la sociedad boliviana quedó al margen de los efectos de la pandemia de coronavirus. El deporte sufrió las restricciones y aún no ha podido reanudar sus actividades en casi todas las disciplinas.

Al hacer un repaso de lo que ha sucedido durante el último año en el deporte en Santa Cruz se evidencia con mucha claridad que la cadena deportiva ha sufrido un golpe muy duro y de a poco intentan recuperarse, aunque la mayoría aún no lo ha logrado por el rebrote del Covid -19 que puso en alerta a la población.

Los resultados de la evaluación que realiza la presidenta de la Asamblea del Deporte de Santa Cruz, Lidia Mayser, son inequívocos: de 38 disciplinas deportivas amateurs, menos de la mitad no ha realizado ninguna actividad durante el último año (todo el tiempo de la pandemia) y el resto ha conseguido llevar adelante apenas una o dos competencias, muy lejos de cumplir un calendario normal.

Al desmoronarse la economía en general, arrastró al deporte en su conjunto de manera inevitable. Pese a que, por definición, la práctica del deporte es una de las medidas para hacer frente al virus que ha puesto de rodillas al mundo entero, no se pudo lograr que los ejercicios puedan ser la herramienta de combate debido a las restricciones sanitarias.

“En nuestro país no hubo las medidas para que volvamos a la práctica de los deportes. Los protocolos que se prepararon fueron muy estrictos. Se entiende la posición de las autoridades porque tenían que cuidar a toda la sociedad”, sostuvo Mayser.

En su momento, hubo reclamos de los dirigentes porque los campos deportivos fueron cerrados para utilizarlos, en algunos casos, para combatir la pandemia. Entonces se pudo comprobar la forma en la cual la cadena deportiva (atletas, entrenadores, gente de apoyo, proveedores, pequeñas y medianas empresas cuya economía gira en torno al deporte y otros) sufrió un artero golpe por la enfermedad y sus consecuencias.

Otra fue la realidad que vivieron disciplinas de práctica colectiva, como el voleibol por ejemplo, en las que se comprobó que se registró un alto nivel de contagio debido a lo cual debió cerrar inevitablemente.

El Servicio Departamental de Deportes (dependiente de la Gobernación) exigió que cada asociación prepare y presente proyectos para su análisis y aprobación si correspondía. Sin embargo, algunos dirigentes fueron descuidados en la elaboración de los protocolos pensando, erróneamente, que al solo pedido a las autoridades se tendrían que abrir los campos deportivos para la práctica activa.

Problema aparte fue lo referido a los productos que debían ser adquiridos por las asociaciones destinados a superar exitosamente los controles de bioseguridad, porque estas entidades deportivas no contaban con recursos económicos a disposición para la provisión de los artículos sanitizadores. Y como las asociaciones son entidades privadas, el Estado no podía suministrarles estos productos.

Un dato no menor tiene que ver con la decisión de los padres de familia que han determinado no enviar a sus hijos para que practiquen deportes en el entendido de que si no van a clases presenciales en sus colegios menos van a arriesgar enviándolos a las instalaciones deportivas donde estarían expuestos a ser contagiados del virus.

En resumen, las trabas para el retorno a las prácticas deportivas han sido múltiples, entre ellas algunas imposibles de superar para los dirigentes ante lo cual no tuvieron otro camino que cerrar las puertas de sus organizaciones a la espera de que la situación mejore.

El béisbol, bowling, taekwondo, boxeo, full contact, fútbol de salón, natación, esgrima, fisiculturismo, karate do, karting, kun fu, levantamiento de pesas, lucha, motociclismo, pelota frontón, pentatlón, rugby, raquetbol, son disciplinas que no pudieron retornar a la actividad.

En cambio hubo otras que loograron retomar actividades de manera parcial, tal el caso del tenis de mesa, con apenas dos torneos; el voleibol, un solo torneo con clubes invitados; bicicros, con un torneo nacional; beach volei, con prácticas al aire libre; tiro deportivo, que al ser al aire libre, organizó torneos el 2020; caza y pesca, solo torneos amistosos; automovilismo, con actividad parcial; y el tenis, actualmente con torneos en marcha.

Esa es la realidad de un deporte que necesita ayuda urgente para sobrevivir a una pandemia que la dejó en situación crítica.

Futuras autoridades

Ante la proximidad de las elecciones del 7 de marzo y con el fin de poder salir de la actual situación de semiparalización, el deporte cruceño formula algunas demandas a las futuras autoridades para el corto, mediano y largo plazo:

- Que se mantenga la Asamblea del Deporte y que sea la entidad fiscalizadora de las actividades en el departamento.

- Recuperación total de las instalaciones del edificio de la calle Ingavi, que actualmente está ocupado parcialmente con reparticiones de salud.

- Fortalecer el sistema deportivo en base a los mandatos y facultades de la autonomía.

- Crear mecanismos de fiscalización del 3% de presupuesto que establece la Constitución Política del Estado en favor del deporte.

- Trabajar en forma conjunta con las alcaldías y Gobernación para mejorar las disciplinas deportivas.

- Que el municipio y la Gobernación coordinen actividades en pro del deporte pero con funciones y responsabilidades específicas. 

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