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Con 28 años está en el mejor momento de su carrera, un nivel que ha alcanzado gracias a los entrenamientos duros que realiza desde 2018 cuando llegó al básquet español. No por nada en su último club, Valls Tarragona, de la segunda división, fue elegida en 2019 varias veces la más destacada. Sus actuaciones posibilitaron ser contratada para reforzar al CD Zamarat, de la ciudad de Zamora, de la primera división española. De esa manera se convirtió en la primera boliviana en llegar a esta competencia de élite. Antes jugó en el principal torneo de Dinamarca (2009), Claudia Lampe.

Así, Romina Isabel Rodríguez Torrelio continúa dando pasos agigantados para cumplir el sueño de su vida: disputar una Euroliga femenina, que es la máxima competición de clubes femeninos de baloncesto de Europa. “Para eso me preparo día a día. La verdad que el entrenamiento acá es duro, pero vale la pena realizarlo para superarse. No queda otra si se quiere cumplir los sueños. Estoy en mi mejor momento”, sostuvo la base armadora, que tiene varios desafíos por delante. Lo primero es ganarse un puesto en su nuevo equipo.

Hasta antes del Zamarat, Romina Isabel había jugado en equipos de la segunda división de España: Boet Mataró, de Barcelona (2018); Nou Básquet Femení de Castelló, de Valencia (2018); y Valls Tarragona (2019). “No voy a negar que al comienzo me costó un poco. Lo más complicado fue pasar a una liga competitiva y adaptarse al tiempo de juego, pues acá se prioriza bastante lo físico y táctico”, aseguró la basquetbolista que en un par de días más deberá pasar los exámenes médicos antes de incorporarse a su nuevo equipo.

Según explica, el Zamarat es un equipo que tiene uno de los presupuestos más modestos de la primera división del básquet español, por ello es que el objetivo es ubicarse entre los ocho primeros del torneo. “Será difícil, pero ahí apuntamos”, afirma la capitana de la selección boliviana y que es considerada la mejor jugadora del país.

En un principio, Romina, con una estatura de 1,64 metros, tuvo que adaptarse también al tamaño de sus rivales, que son gigantes. “El tema es que acá todas trabajan duro. La grandes también son técnicas, y aparte son buenas”, recalca una jugadora, que se dedica íntegramente a entrenarse en cada jornada. No tiene otro trabajo porque la preparación es a doble turno. Sus jornadas, de lunes a viernes, comienzan a las 8:00, con una hora de gimnasio y de 9:00 a 10:30 en pista (cancha). Lo mismo realiza por la tarde, con un trabajo en gimnasio de 17:00 a 18:30 para luego entrar en pista hasta las 23:00.

Dejó huella en su tierra

Los mayores logros que tiene Rodríguez con la selección boliviana son la medalla de plata que consiguió en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018 y la presea de bronce en los Bolivarianos Santa Marta 2017. Por ello es que menciona con orgullo estos éxitos. “Estoy en contacto con mis compañeras de selección, todas están jugando en Bolivia”, dijo.

Su primera convocatoria se dio a los 16 años, y fue directo al equipo mayor. Desde esa ocasión, no ha faltado en las nóminas, pues su presencia, por el nivel y experiencia, se hizo imprescindible. Participó en varios sudamericanos con la selección: en 2006 en Colombia y Ecuador, el 2009 en los Bolivarianos en Sucre, el 2015 en los Juegos Odesur en Chile y Sudamericano en Perú. El 2013 y 2015 también en Ecuador. Fue abanderada el 2006 de la delegación boliviana.

Antes de emigrar a Europa fue varias veces elegida mejor jugadora del país y también de Santa Cruz. “En 2009, el Círculo de Periodistas Deportivos de Santa Cruz (Cpdsc) me premió con la Victoria Alada”, recuerda.

En el país, Romina ha sido refuerzo de varios equipos, como San Simón y Maryknoll, de Cochabamba; UCB, de La Paz; y Nonis, de Santa Cruz. Hace poco, en 2019, se consagró campeona con Carl AZ de la Libobasquet femenina de Bolivia. Después de su paso por Carl AZ disputó la Copa Catalunya con CB Valls de la LF2, con un promedio de casi 20 puntos por partido, logros que sumaron para que se convierta en refuerzo del Zamarat.