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La personalidad de Dennis Rodman iba más allá de las canchas de juego. Además de su papel en los Bad Boys de Detroit y en el segundo triplete de los Bulls en los 90, el portentoso jugador de Trenton fue conocido por temas extradeportivos mientras era una de las estrellas de la NBA. Su vida disoluta era noticia en los diarios estadounidenses más veces que su aportación en la cancha, que era mucha y muy importante al lado de jugadores galácticos como Isiah Thomas o Michael Jordan. 

En Chicago, el lugar en el que alcanzó el estrellato (ya mostrado en los Pistons, pero agrandado por la magnitud del equipo de Illinois) como especialista defensivo y monstruo de los tableros, el mismo Jordan o su entrenador, Phil Jackson, tuvieron que templar sus nervios y sus ansias de vivir su vida de millonario a todo tren.

Uno de los compañeros con los que compartió noches de desenfreno mientras era uno de los mayores reclamos del baloncesto estadounidense fue Toni Kukoc. El croata, que llegó en 1993 a la NBA después de triunfar en Europa con la Jugoplastika, recuerda los impulsos de Dennis Rodman durante su tiempo libre. 

En una entrevista en su Croacia natal con HRT recordó los buenos momentos que pasó en los Bulls, donde ganó los tres anillos de campeón de la NBA con los que cuenta, y de paso habló de lo que era convivir con Dennis Rodman:

"Un día éramos cuatro y lo primero que pidió para beber fueron 40 chupitos de vodka y 10 cervezas. Le pregunté si vendría más gente y me dijo que no pero que era importante mantener abierto el bar. Todos los que estaban en el bar aquella noche tuvieron comida y bebida gratis gracias a Rodman. Yo no pude seguirle el ritmo. Salí de fiesta solo una vez con él porque, después de eso, necesitabas un período de recuperación de siete a diez días". (Diario As)

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