Una señora en Argentina decidió entrar a una farmacia a comprar medicamentos cuando la selección nacional de fútbol perdía por dos goles frente a Egipto en el partido de octavos de final del Mundial 2026.
En el tiempo entre que ella entró al local y le despacharon los remedios, la selección marcó los dos goles que empataron la serie. Entonces, cuando se disponía a salir del local, los empleados le pidieron amablemente que se quedara "porque había traído buena suerte", según relató un usuario en la red X.
"La señora accedió. Le pusimos silla y todo". La foto que evidencia la historia muestra a los empleados de la farmacia mirando el partido y a la señora esperando sentada en su silla.
Historias como esta hacen parte de una larga lista de tradiciones, supersticiones y creencias que existen en Argentina y se vuelven más populares y extendidas cuando su selección juega en un Mundial: las cábalas.
De acuerdo a una encuesta hecha por la multinacional P&G junto al Instituto Ipsos, uno de cada cuatro argentinos practica rituales para "ayudar" a la selección durante la Copa.
Ver el partido con el mismo grupo, sentarse en el mismo sillón, usar la misma ropa durante todo el torneo son maneras en las que algunos argentinos tratan de que la suerte se ponga del lado de su equipo.
Algunos de esos rituales, o cábalas, cobran formas inéditas.
Van desde de un hombre que llevó el cráneo de su padre fallecido a la cancha hasta las más recientes supersticiones mundialistas que incluyen, por ejemplo, poner en la nevera un papel con el nombre del equipo rival o de algún jugador en particular para evitar que tenga un buen desempeño.
"Los argentinos tienen un alto componente mágico-religioso en su vida que se exacerba durante un campeonato mundial, lo que queda en evidencia con la ejecución de esas cábalas", le dijo a BBC Mundo el sociólogo Alejandro Frigerio.
Pero además, en un país donde la pasión por el fútbol es casi una religión nacional, el sociólogo señala que las supersticiones ayudan a consolidar una noción de pertenencia.
"Las cábalas también son una muestra de cómo se puede hacer parte de esa identidad nacional que genera el fútbol. Y además, de cómo se puede aportar o ayudar a conseguir el objetivo colectivo", señala Frigerio.
El investigador Pablo Alabarces, especialista en temas de cultura y fútbol, dijo en broma en una entrevista que él había sido el "culpable" de la derrota de Argentina frente a Arabia Saudita en el primer partido del Mundial de Qatar 2022.
"Estoy convencido de que perdimos contra Arabia Saudita por mi culpa. Estaba en Salamanca, España. Tenía que dar una clase y fui a un bar a ver el primer tiempo. Argentina iba ganando 1 a 0 cuando tuve que cortar para dar la clase. Los 15 minutos siguientes los vi en una notebook y Arabia hizo los dos goles. Evidentemente la culpa fue mía", dijo entre risas en diálogo con la agencia argentina Telam.
El carácter "cabulero" de los argentinos atraviesa sectores y profesiones. Alabarces, por ejemplo, señala que las cábalas hacen parte de su vida aunque sea acádemico e investigador.
"Adoptar un método científico riguroso no me priva de que en los 90 minutos del partido sea un tipo cabulero, cuidadoso de fijarme dónde me siento o considerar qué pasa si me cambio de lugar, con quién tengo que ver (el partido) y con quién no".
Una larga tradición
El tema de las cábalas no es exclusivo de Argentina ni nació en este país, pero los seguidores de la albiceleste encarnan estos rituales supersticiosos con especial pasión.
De acuerdo a varios historiadores, las cábalas y el fútbol tuvieron un encuentro definitivo durante el Mundial de Argentina 1978.
En ese momento, se conoció que jugadores como el Tolo Gallego y Daniel Passarella veían películas de terror antes de salir a la cancha.
Poco a poco, se fueron extendiendo, hasta convertirse en un fenómeno cultural.
En el camino al triunfo de la selección argentina en el Mundial de México 1986, se supo que el entonces director técnico, Carlos Salvador Bilardo, había obligado a los jugadores a sentarse en el mismo lugar en el bus que los transportaba durante los meses que duró la preparación, entre otras supersticiones.
"Hoy me resulta increíble que hiciéramos todo eso pensando que así íbamos a ganar un partido o un campeonato. El cuerpo técnico estaba tan compenetrado con las cábalas que no había ninguna posibilidad de romperlas u olvidarnos de alguna de las miles que teníamos", aceptó el jugador Ricardo Giusti, miembro del plantel campeón en México 86, al portal Infobae.
Para el Mundial siguiente, el ritual ya estaba instalado: "Para Italia 90, donde llegamos a la final casi a los tumbos, muchos canales de televisión los revivieron o los mostraron, lo que popularizó aún más este tipo de prácticas".
Los comerciales de televisión que hacen referencia a las cábalas, como uno de cerveza Quilmes en 2022 y otro de Visa para este torneo, han terminado por difundirlas y atarlas a la identidad del equipo argentino.
Uno de los rituales más difundidos es el de los caramelos que mastican en el círculo central y antes de empezar cada partido dos de los actuales jugadores, Leandro Paredes y Rodrigo De Paul, una costumbre que instalaron en la Copa América 2021 y que se ha vuelto parte del repertorio de cábalas del colectivo.
"Lo que pasó es que esta selección de Messi logró identificarse con la gente de la misma forma que se identificó antes la de Maradona. Y en esa identidad nacional, pues las cábalas tienen un amplio espacio", explicó Frigerio.
No perder
Otra de las prácticas supersticiosas con las que los argentinos buscan alejar la derrota se resumen en una palabra: mufa.
La palabra, tomada del lunfardo, se usa de manera generalizada para referirse a una persona a la que se señala por "traer mala suerte". Y sobran las historias de familias enteras que dejan a un lado a un miembro por considerarlo precisamente eso, causante de resultados adversos o "mufa".
"El Mundial de Qatar de 2022 no lo pude ver con mi esposo y mi hijo. No me dejaban verlo con ellos, porque me consideraban mufa", le cuenta a BBC Mundo Valeria Fernández, periodista argentina. Todo ocurrió cuando, en un partido de la primera fase, entró al salón justo cuando a Argentina le marcaron un gol.
"Me sentaba en la habitación a esperar que terminaran los partidos que miraban en la TV del living. No pude ver a Argentina campeón porque me lo prohibieron".
Para el psiquiatra José Eduardo Abadi, el tema de las cábalas tiene que ver mucho con la idea "de sentirse ganador".
"Hay que aclarar que la cábala es un tema que es patrimonio del pensamiento mágico. No hay nada que pruebe científicamente su validez", le dijo Abadi a BBC Mundo.
El experto señala que los argentinos, que a menudo tienen esta idea colectiva de ser ganadores y ser los mejores, se enfrentan a una realidad económica o social que la desmiente. Y encuentran en el fútbol, y de forma tangible en las cábalas, una forma de levantar el autoestima.
Desde el punto de vista psicológico, más específicamente, la cábala es un mecanismo que ayuda a transitar la ansiedad y la incertidumbre, a focalizar la energía y sentir cierto nivel de control sobre la realidad, aunque sea mera ilusión o pensamiento mágico, dice el experto.
Y agrega: "Las cábalas no son exclusivas de los argentinos. Lo que me parece es que, mientras en otras partes son prácticas individuales —o sea, cada uno tiene una superstición, individual— en Argentina se masifican".
"Cuando aparece el fútbol, un grupo comparte la cábala, que es algo que no se ve tan común en otras partes".
Y son un fenómeno que, por lo pronto, no dejarán de rodear el fútbol argentino.
"Puede que haya personas que las dejen de practicar y su uso fluctúe, pero distintos grupos las va a mantener porque ahora hacen parte de eso de sentirse argentino", concluyó Abadi.
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