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"Esta es la segunda vez que hago este trabajo, es arduo", señala Lucy Rodríguez desde un taller de la ciudad estadounidense de San Antonio, mientras apura su faena, ya que su labor será parte de las 200.000 banderas que adornarán la toma de mando de Joe Biden y que, prácticamente, sustituirán al público invitado.

La toma de posesión de 2021 será muy probablemente recordada por la excepcionalidad que rodeará a un acto que no tendrá nada que ver con los anteriores. El principal factor de esta situación es la pandemia del coronavirus: Estados Unidos está en plena tercera ola de la epidemia y es el país más afectado del mundo con más de 24 millones de casos confirmados y cerca de 400.000 muertes.

Todos los eventos han sido limitados. Joe Biden tomará juramento de su cargo junto a Kamala Harris en el exterior, pero la lista de invitados estará notablemente reducida a los miembros de la Cámara de Representantes y el Senado y otros altos funcionarios.

"Al hacer este trabajo me siento con mucho honor, por eso me espero por hacerlo bien, después saldrá en televisión", complementa Rodríguez en un reportaje realizado por Telemundo, una ciudadana estadounidense de habla hispana.Sin embargo, durante la ceremonia no habrá el tradicional desfile por la Constitution Avenue ni habrá público en la explanada del National Mall debido a la situación de la pandemia. En su lugar, los organizadores instalaron estas 200.000 banderas estadounidenses.

Además, se estima que más de 20.000 soldados de la Guardia Nacional defenderán el complejo del Capitolio junto a varios miles de policías locales, el FBI y hasta el Servicio Secreto. 

Según France 24, las medidas de seguridad se están extremando también ante posibles ataques internos y se está examinando a todos los soldados que estarán desplegados para proteger la ceremonia.

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