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Desafiando gases lacrimógenos, más de 200.000 personas salieron el sábado a las calles de Venezuela para exigir el fin del Gobierno de Nicolás Maduro, tras casi dos meses de protestas que causan 47 muertos.


En Caracas, más de 160.000 opositores -según los organizadores- se congregaron en la principal autopista e intentaron caminar, sin éxito, hacia el ministerio del Interior en el centro de la capital.   Fueron dispersados con gases lacrimógenos, a lo que los manifestantes respondieron con piedras y cócteles molotov. Un joven de 23 años murió de un impacto de bala en el pecho. 


Al menos 46 personas resultaron heridas, según el alcalde de Chacao, Ramón Muchacho. La Fiscalía confirmó que una mujer fue arrollada por un vehículo, hecho que investigará. "Invitamos a marchar todos los días que sea necesario hasta que haya un cambio", agregó Capriles, a quien esta semana el Gobierno le impidió viajar a Nueva York, donde pretendía denunciar la "represión" ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

Constituyente chavista
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que el camino de la Asamblea Nacional Constituyente que promueve su Gobierno como salida a la crisis que sacude al país "es irreversible" y "nada ni nadie la va a detener".


El 1 de mayo, Maduro llamó al "poder constituyente originario" para que "la clase obrera" convoque a un proceso Constituyente, para vencer "el golpe de Estado" del que acusa a la oposición. Maduro tiene apoyo de las Fuerzas Armadas 

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