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El 6 de noviembre de 2020 marca un significativo aniversario en la larga disputa de soberanía sobre las Malvinas, pues se cumplen doscientos años de la toma de posesión de las Islas Malvinas por parte de David Jewett, quien izó en ese día por primera vez la bandera argentina en las islas.

De acuerdo al relato del actual canciller argentino Felipe Solá, los derechos que España tenía sobre las Islas en el Siglo XVIII, pasaron a la Argentina, en tanto Estado sucesor y la presencia hispana en las islas cesó el 13 de febrero de 1822 con el retiro del último gobernador realista, luego del conflicto con la Primera Junta de Buenos Aires.
En enero de 1820, el Director Supremo de las Provincias Unidas, José Rondeau, nombró al marino americano David Jewett, como “Coronel del ejército al servicio de la marina”. Una vez en las Islas Malvinas, el 2 de noviembre Jewett emitió una circular en la que informaba que había sido comisionado por el Gobierno de las Provincias Unidas para tomar posesión del archipiélago. El 6 de noviembre de 1820 se realizó la ceremonia de toma de posesión de las Islas Malvinas y el 9 emitió una nueva circular en la que se dió cuenta de la toma de posesión de las Islas Malvinas en nombre del Supremo Gobierno de las Provincias Unidad de Sud América, que tuvo una gran difusión a través de la prensa internacional.

Según el artículo de Felipe Solá, Jewett permaneció en el archipiélago hasta febrero de 1821 cuando las autoridades porteñas lo relevaron, designando a Guillermo Roberto Mason como nuevo comandante de La Heroína.

Para el canciller argentino, la solemne toma de posesión de las Malvinas fue una manifestación, de carácter oficial y público, del efectivo ejercicio de la soberanía argentina, heredada de España, la cual tuvo amplia difusión, nunca contestada por Gran Bretaña (que tampoco la objetó en 1825, al firmar con las Provincias Unidas del Río de la Plata el Acuerdo de Amistad, Comercio y Navegación donde reconoció a la Argentina). Este acto fue un eslabón fundamental en la cadena de medidas que, desde los propios inicios del primer Gobierno patrio hasta la expulsión de las autoridades argentinas de Puerto Soledad en enero de 1833, evidencian la continuidad de la ocupación efectiva de las Islas Malvinas y del ejercicio de soberanía por parte del naciente Estado argentino.

Según el actual canciller del vecino país, la usurpación, producida en tiempos de paz sin mediar declaración de guerra, nunca fue consentida por la Argentina. Durante los siguientes 187 años, los distintos gobiernos argentinos han reclamado permanentemente la restitución del ejercicio pleno de soberanía sobre las islas. El apoyo de la comunidad internacional ha sido fundamental, remarca Solá.

Al pronunciamiento unánime y temprano de los países de Latinoamérica en favor de la Argentina, se fue sumando el de otros grupos regionales. Así, en el ámbito de la Organización de las Naciones Unidas, se logró la adopción de diferentes resoluciones relacionadas directa o indirectamente con la Cuestión Malvinas, entendida como la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circulantes, concluye el artículo.