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Donald Trump se convirtió el miércoles en el primer presidente de Estados Unidos en ser acusado por segunda vez por la Cámara de Representantes, que lo envió a juicio en el Senado por "incitar a la insurrección" en la toma del Capitolio por sus partidarios.

Una semana antes de que Trump deje la Casa Blanca, todos los demócratas y 10 republicanos votaron a favor de este segundo "impeachment" histórico. En total, la acusación recibió 232 votos contra 197. 

El mandatario niega las acusaciones y calificó este proceso como una "continuación de la caza de brujas" en su contra.

Este cargo contra el presidente republicano desencadenará un juicio en el Senado, pero no se espera que la Cámara Alta se ocupe del asunto hasta después de que el demócrata Joe Biden sea investido como el 46° presidente de Estados Unidos el 20 de enero.

En el caso de la Cámara Baja, la mayoría es demócrata, por lo que se daba por hecho la aprobación del juicio que imputa a Trump delitos graves y faltas que justifiquen un juicio político.

El 'impeachment' propone que Trump sea destituido e inhabilitado para el ejercicio de cualquier cargo público federal o estatal, y también, que no se le conceda la pensión de 219.000 dólares brutos anuales (180.000 euros) que perciben todos los ex presidentes y a la que tiene derecho cuando deje el cargo el miércoles que viene.

El líder de la minoría republicana en la Cámara, Kevin McCarthy, sorprendió a su grupo al admitir que Trump "es responsable" del ataque de la semana pasada al Capitolio, pero imploró a sus colegas que no lo recusen con solo una semana de mandato por delante. «Creo que recusar al presidente en tan poco tiempo sería un error», dijo al pleno.

"El presidente es responsable del ataque del miércoles al Congreso por parte de aquellos agresores", dijo McCarthy. "Debería haber repudiado inmediatamente a esa turba cuando vio lo que estaba pasando. Estos hechos requieren acciones inmediatas por parte del presidente Trump: aceptar su parte de responsabilidad, calmar el malestar que se está gestando y asegurarse de que el presidente electo Biden pueda comenzar con éxito su mandato".

No obstante, al presidente todavía lo defiende un último reducto de partidarios, como el diputado Jim Jordan, al que le ha concedido la principal condecoración al mérito civil, la medalla presidencial de la libertad. 

"En siete días habrá una transferencia pacífica de poder como ha ocurrido en cualquier otro momento en nuestro país, pero los demócratas van a reprobar nuevamente al presidente Trump. Esto no une al país. No hay forma de que esto ayude a la nación a lidiar con los trágicos y terribles eventos de la semana pasada, que todos condenamos", dijo Jordan.

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