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El jefe de una banda de abuelos atracadores británicos debe pagar 6,6 millones de euros (7,7 millones de dólares) o de lo contrario tendrá que pasar siete años más en la cárcel, indicó el jueves Scotland Yard.

Michael Seed, de 60 años, apodado "Basil", había sido condenado en marzo de 2019 a diez años de cárcel por un tribunal de Londres debido a su papel "central" en uno de los atracos más espectaculares de la historia británica, cometido en Londres en 2015, que habría generado unos 13,9 millones de libras (más de 15 millones de euros, 18 millones de dólares).

Tras su condena, Seed tenía una orden de confiscación sobre los productos del crimen.

Tras una audiencia en julio, el tribunal londinense de Woolwich dictaminó el jueves que Seed debe reembolsar cerca de 6 millones de libras (6,6 millones de euros, 7,7 millones de dólares) en los tres próximos meses, o tendrá que purgar siete años más de cárcel, indicó la policía de Londres.

"Hasta ahora hemos recuperado un poco más de un tercio de los bienes robados y una gran parte fue regresada a las víctimas", explicó el inspector en jefe y detective Mark Bedford en un comunicado.

Agregó que están determinados a que "los criminales no saquen ningún beneficio financiero de sus infracciones".

Además de Seed, nueve bandidos fueron condenados, seis de ellos a penas de cárcel, por su implicación en el robo digno de Hollywood, perpetrado por un grupo compuesto por un sexagenario y dos septuagenarios.

Terry Perkins tenía 67 años, John Collins, 74, y Brian Reader, 76, cuando fueron detenidos  en mayo de 2015. Perkins murió en la cárcel.

Aprovechándose de un largo fin de semana en pascuas, en 2015, los abuelos, ladrones experimentados de apartamentos, se introdujeron en las cajafuertes del banco  Hatton Garden Safe Deposit.

Disfrazados de empleados de una empresa de gas, con máscaras y cascos de obreros bajaron por el hueco del ascensor ayudados con sogas, y con una perforadora industrial hicieron  tres grandes huecos en el muro de cemento de 50 centímetros.

Las imágenes de videovigilancia registraron su tranquila actividad mientras vaciaban 73 cajas fuertes.

Seed, que casi nunca pagaba impuestos y utilizaba muy poco su cuenta bancaria, logró escapar a la policía durante tres años antes de ser detenido en posesión de una parte del botín.