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Aeroméxico, la mayor aerolínea mexicana, informó este viernes a la Bolsa Mexicana de Valores que no se ha acogido a la ley de quiebras de Estados Unidos ni ha decidido hacerlo, tras versiones periodísticas que afirmaban que estaba próxima a iniciar ese proceso agobiada por la pandemia de Covid-19.

"La compañía informa que no inició, ni ha tomado la decisión de iniciar, un procedimiento de reestructura bajo el Capítulo 11 de la ley de reestructuras de los Estados Unidos de América", señaló la empresa en un comunicado.

Ese procedimiento habilita a las compañías a reorganizarse sin cerrar sus operaciones.

Aeroméxico detalló, no obstante, que analiza alternativas para alcanzar en el corto y mediano plazo "una reestructura ordenada de compromisos financieros, sin tener afectación ni disrupción en las operaciones".

La aerolínea reconoció que la crisis económica causada por la pandemia ha afectado "profundamente" a la industria de la aviación y que tendrá efectos durante los siguientes meses.

Aseguró además que el proceso de reestructura de su deuda se realiza en coordinación con sindicatos, acreedores, arrendadores y en cumplimiento con las obligaciones que derivan de sus permisos y concesiones.

"En este momento estamos identificando fuentes adicionales de financiamiento para fortalecer los flujos operativos", añadió Aeroméxico en su comunicado.

A inicios de junio, la compañía reanudó algunas de sus rutas nacionales e internacionales tras varias semanas de suspensión.

Los rumores sobre Aeroméxico llegan luego de que Latam y Avianca, las dos mayores aerolíneas de América Latina, recurrieron al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos el pasado mes de mayo para reorganizar sus obligaciones financieras.

Hasta fines de mayo, la pérdida por la parálisis de los vuelos, que se desplomaron 93% en toda la región debido a la pandemia, se estimaba en 18.000 millones de dólares, según cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

IATA estima que las aerolíneas latinoamericanas tardarán hasta tres años en recuperar los niveles de vuelos y pasajeros que tenían antes de la crisis sanitaria del Covid-19.