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Al menos siete personas murieron y cinco resultaron heridas en dos masacres ocurridas entre el viernes y el domingo en el departamento de Antioquia, en el noroeste de Colombia, inmerso en un ciclo de violencia entre bandas herederas de organizaciones paramilitares.

En la madrugada de este domingo, unos cincuenta hombres armados y uniformados, montados en lanchas, penetraron por el río Nechí en el municipio de Caucasia, "disparando indiscriminadamente en contra de algunos de los habitantes", dijo en un video a medios el coronel Jorge Cabra, comandante de policía regional.

Tres hombres, uno de ellos presuntamente minero de oro, murieron en el ataque, mientras que dos mujeres y otros tres sujetos resultaron heridos.

En otro ataque ocurrido el viernes, cuatro hombres fueron asesinados en el municipio de El Bagre, a 76 km de Caucasia, indicó el mismo mando de policía.

En ambos casos, los ataques tuvieron lugar en zonas rurales alejadas de los casos urbanos.

Según inteligencia militar, la subregión del Bajo Cauca, donde ocurrieron los hechos, es escenario de una sangrienta disputa entre los grupos armados Clan del Golfo – o Autodefensas Gaitanistas de Colombia - y Caparros que se inició tras la desmovilización de la guerrilla FARC en 2017.

Los Caparros - también conocidos como Caparrapos o bloque Virgilio Peralta Arenas- y el Clan del Golfo - o Autodefensas Gaitanistas de Colombia - son remanentes de grupos paramilitares de ultraderecha que se desmovilizaron bajo el gobierno de Álvaro Uribe (2002-10).

Antiguas aliadas, las estructuras se disputan violentamente las casi 9.500 hectáreas de cultivos de hoja de coca que, según la ONU, hay en Antioquia, así como la minería ilegal de oro, cuyos réditos superan a los del narcotráfico, de acuerdo con la fiscalía.

El observatorio independiente Indepaz define a estos grupos como narcoparamilitares.

Antioquia, donde también operan rebeldes del Ejército de Liberación Nacional y reductos de la guerrilla maoísta EPL, es la zona más afectada por el repunte de masacres que conoce este año Colombia: 20 de las 83 matanzas - o asesinato de al menos tres personas en un mismo evento- registradas este año por Indepaz ocurrieron en ese departamento.

El gobierno culpa a los grupos que se financian del narcotráfico de la ola de violencia que vive el país.

Aunque el histórico pacto con las FARC redujo la violencia política, Colombia aún se encuentra inmersa en un conflicto de casi seis décadas que deja más de nueve millones de víctimas, entre muertos, desaparecidos y desplazados.

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