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Los talibanes anunciaron ayer a los principales ministros de su Gobierno, que estará dirigido por Mohammad Hasan Akhund, próximo al mulá Omar, fundador del movimiento, consolidando así su poder pese a las manifestaciones contra el régimen, que se saldaron por primera vez con muertos.

A pesar de las palabras tranquilizadoras de los nuevos dueños de Afganistán, comprometiéndose a ser más inclusivos y tolerantes, estos nombraron a Abdul Ghani Baradar, el confundador de su movimiento, número dos de su régimen.

El mulá Yaqub, hijo del mulá Omar, será ministro de Defensa y Sirajuddin Haqqani, líder de la red que lleva su nombre y número dos de los talibanes, estará a cargo de la cartera de Interior.

“Muchos de esos ‘nuevos líderes’ ya eran importantes entre los talibanes de antes del 11 de septiembre, y figuran en las listas de sanciones de la ONU”, tuiteó Bill Roggio, redactor jefe del Long War Journal (LWJ), un portal estadounidense dedicado a la guerra contra el terrorismo.

Según Roggio, a su primer ministro, Mohammad Hasan Akhund, se lo conoce por haber aprobado la destrucción de los budas gigantes de Bamiyán (centro), unas famosas estatuas del siglo VI esculpidas en unos acantilados que los islamistas dinamitaron en 2001.

“El Gobierno no está completo”, precisó Zabihullah Mujahid durante una rueda de prensa. “Intentaremos incorporar a gente de otras regiones del país”, añadió.

“Respetar la sharía”

El jefe supremo de los talibanes, Hibatullah Akhundzada, en una inusual intervención pública, invitó al nuevo Gobierno a “hacer respetar la sharía”, la ley islámica, en el país.

El nuevo Gobierno hará cuanto pueda para establecer “una paz, una prosperidad y un desarrollo duraderos” en el país, añadió en su comunicado, pidiendo a sus compatriotas que no abandonen el país. El régimen talibán “no tiene problemas con nadie”, subrayó, en tanto más de 120.000 afganos se exiliaron en las últimas semanas por miedo al nuevo Ejecutivo.

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