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El legislador Rodrigo Pacheco fue elegido este lunes líder del Senado brasileño con apoyo del presidente Jair Bolsonaro, quien espera ahora la victoria de otro candidato aliado en la Cámara de Diputados para facilitar su camino hacia la reelección en 2022.

Pacheco, del partido Democratas (DEM, centro-derecha), se impuso por 57 votos contra 21 a Simone Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB, centroderecha).

Pacheco, de 44 años, logró la hazaña de tener tanto el apoyo de Bolsonaro como del Partido de los Trabajadores (PT), de los expresidentes de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rosseff (2011-2016).

El PT consigue así mantener una secretaría en la Mesa Directora y dos comisiones del Senado: la de Derechos Humanos, que ya maneja, y la de Medio Ambiente.

"El PT tiene bastante claro que la alianza con partidos con los cuales diverge política e ideológicamente (...) se da exclusivamente en torno a la elección de la Mesa Directora del Senado Federal y no es extensible a ningún otro tipo de entendimiento, y mucho menos a las elecciones presidenciales", explicó el PT en enero al justificar su postura.

En la Cámara de Diputados, de 513 miembros, Bolsonaro, que no tiene partido propio, ha tejido alianzas para que sea electo Arthur Lira, del partido Progressistas (PP, derecha).

El único de sus siete adversarios con posibilidades de desafiarlo es Baleia Rossi, del MDB, que cuenta con el apoyo del actual líder de la Cámara, Rodrigo Maia (DEM), y de los mayores partidos de izquierda, entre ellos el PT.

Durante su gestión, Maia apoyó la agenda económica liberal pero obstruyó el avance de las propuestas del mandatario ultraderechista o de sus aliados de la bancada evangélica en materia de seguridad, protección ambiental o derechos de las minorías.

La elección, presencial y secreta, debe concluir hacia medianoche o durante la madrugada si hay segunda vuelta.

Peticiones de impeachment 

En Brasil, los presidentes de la Cámara y del Senado, segundo y tercero respectivamente en la línea sucesoria (detrás del vicepresidente), determinan la agenda de votaciones. El líder de la cámara baja decide, además, si admite los pedidos de juicio político ("impeachment").

Hay actualmente unas 60 peticiones de destitución contra Bolsonaro, una veintena de ellas por su caótica gestión de la pandemia, que ya ha dejado unos 225.000 muertos en Brasil.

Los mercados esperan que el entendimiento entre el Ejecutivo y el Legislativo permita avanzar con el programa de ajustes y privatizaciones. La Bolsa de Sao Paulo cerró el lunes con un alza de 2,13%, alentada por esa perspectiva y por el apaciguamiento de la agitación en Wall Street.

Los analistas advierten que la apuesta de Bolsonaro es arriesgada, porque si ganan sus candidatos quedaría rehén del "centrao" (el gran centro), un grupo de partidos -al que pertenecen Lira y Pacheco- de cuño conservador reputado por aliarse con quien más les ofrezca en cargos u obras públicas para sus circunscripciones.

Muchos de esos partidos integraron la base de la presidenta Rousseff, pero cuando ella se vio debilitada votaron por su destitución.

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