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La Policía Federal (PF) de Brasil allanó el martes la residencia oficial del gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, en el marco de una investigación de un supuesto esquema de desvío de dinero en la construcción de hospitales de campaña por la emergencia del nuevo coronavirus.

El gobernador, un adversario político del presidente Jair Bolsonaro, negó cualquier participación en el esquema y atribuyó la requisa a una "persecución política".

TV Globo mostró vehículos y agentes de la PF apostados en el Palacio de Laranjeiras, residencia oficial del gobernador, así como en la casa donde Witzel vivía antes de asumir el cargo en 2019 y en el apartamento del exsubsecretario de Salud Gabriell Neves, en el acomodado barrio de Leblon. 

Varias personas fueron detenidas a principios de mayo, entre ellas Neves, sospechosas de integrar un esquema de compra fraudulenta de respiradores, esenciales para tratar casos graves de Covid-19.

De los nueve hospitales de campaña previstos en el estado de Río, solo tres han sido inaugurados hasta ahora, dos de ellos construidos y gestionados por la iniciativa privada, según informaciones del gobierno local. 

Río de Janeiro ya registró más de 4.000 muertes y 39.000 contagios por Covid-19, que en todo Brasil se ha cobrado casi 23.500 vidas y ha infectado a unas 374.900 personas. 

Especialistas advierten sin embargo que el número de contagios podría ser hasta quince veces superior, debido a la falta de pruebas de diagnóstico generalizadas.

Aliado de Bolsonaro durante la campaña electoral de 2018, Witzel es hoy uno de sus más firmes opositores, especialmente en relación a las medidas de aislamiento adoptadas en Río, San Pablo y otros estados para contener el avance de la enfermedad, que el presidente critica por su impacto en la economía. 

"Persecución política"

Witzel, un exjuez elegido con un fuerte discurso anticorrupción, negó haber cometido cualquier delito. "Todas las irregularidades se están investigando, porque yo lo determiné", declaró Witzel ante periodistas en el Palacio Laranjeiras. El allanamiento, además de "innecesario", fue un "acto de persecución política", agregó. 

"Lo que ocurrió conmigo ocurrirá con otros gobernadores considerados enemigos" por Bolsonaro, advirtió. 

Witzel afirmó que en Brasil se está instalando un "fascismo", una "dictadura de persecución" y contraatacó pidiendo mayor celeridad en las investigaciones contra el primogénito del presidente, el actual senador Flavio Bolsonaro, por sospechas de desvíos y lavado de dinero cuando era diputado de la Cámara regional de Rio de Janeiro. "Flavio Bolsonaro ya debería estar preso", lanzó Witzel.

El presidente Bolsonaro fue acusado por su exministro de Justicia, Sergio Moro, de intentar interferir en la Policía Federal para blindar a familiares y aliados de esa y otras investigaciones que podrían comprometerlos, algo que el mandatario niega tajantemente. Esas denuncias están siendo investigadas por la Fiscalía General.  

"Felicitaciones a la Policía Federal. Me enteré ahora por la prensa [del allanamiento]", afirmó Bolsonaro en Brasilia, sin ahondar en el asunto.