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La canciller alemana Angela Merkel, que viajó ayer a las zonas afectadas por las mortíferas inundaciones en el oeste de su país, calificó de “surrealista” y aterradora la devastación que encontró, y prometió el compromiso del Estado para ayudar en la reconstrucción.

La autoridad tardó casi una hora en recorrer el pueblo de Schuld, cerca de Bonn, donde la crecida del río Ahr destruyó parte de la localidad. “Es una situación surrealista y fantasmal. Diría casi que el idioma alemán tiene problemas para encontrar las palabras para describir la devastación que se ha ocasionado”, afirmó.

De la mano de la líder regional Malu Dreyer, discapacitada por esclerosis múltiple, la canciller recorrió puentes derrumbados, casas destruidas y montañas de escombros llenas de barro.

Tanto expertos como políticos han culpado al calentamiento global y Merkel pidió el domingo un “gran esfuerzo” para acelerar las políticas climáticas.

Esta zona de Renania-Palatinado, en el suroeste de Alemania, fue una de las regiones más afectadas, con 112 de los 160 muertos del país. En Bélgica murieron 31 personas.

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