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El asalto al Capitolio por parte de seguidores de Donald Trump dejó personas fallecidas y detenidas y develó a personajes ligados a la extrema derecha, entre ellos Jake Angelini, más conocido por su apodo autoimpuesto (Q-Shaman), que denota otra de sus principales características: es promotor de la teoria conspiratoria denominada ‘QAnon’.

Angelini, que participó de la revuelta vestido con un sombrero de pieles y cuernos, llamó la atención, no solo por su indumentaria, sino porque ya fue visto en anteriores manifestaciones en favor de Trump.

De acuerdo con reportes de la prensa de EEUU, Angelini es un aspirante a actor oriundo de Arizona, que también se dedicó sin éxito a la música y a la locución. Sin embargo, en los últimos años se convirtió en uno de los seguidores más fieles de Trump y uno de los principales promotores de teoría de conspiración denominada ‘QAnon’ (abreviatura de Q-Anónimo), que circula entre los sectores de la derecha más extrema estadounidense.

Este personaje ha dicho que descubrió muchas conspiraciones a través de su propia investigación en internet. Ese estudio de textos incluye vínculos entre el satanismo, la pedofilia, el poder y el “Estado profundo” -los funcionarios estables de áreas sensibles, como seguridad interior e inteligencia-.

Kevin Roose, columnista de The New York Times, fue uno de los primeros en advertir la presencia de Angelini y otros promotores de la teoría ‘QAnon’ en las protestas de este miércoles que terminaron con la violenta toma del Capitolio para impedir que los senadores convaliden la victoria del demócrata Joe Biden en las pasadas elecciones presidenciales.

"Entre la gente de ‘QAnon’ que esperaba que Trump comenzara a anunciar arrestos masivos hoy y los tipos de milicias que han estado promocionando esto durante semanas, existe la posibilidad de que esto se ponga realmente feo", dijo Roose. Su mensaje en Twitter terminó siendo un presagio. 

Este miércoles Angelini encabezó la avanzada sobre el Capitolio y su imagen se convirtió en un emblema de la violenta e inédita protesta. Se lo vio discutiendo con los primeros guardias de seguridad que intentaron evitar la irrupción y, poco después, sentado en el recinto


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