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Argentina logró un acuerdo de reestructuración de parte de su deuda pública que trae alivio al gobierno de Alberto Fernández, quien debe enfocarse ahora en la deuda con el FMI y en buscar salidas a una profunda crisis económica agravada por la pandemia del coronavirus.

El acuerdo anunciado el martes, que permite al país sudamericano en default reestructurar unos 66.000 millones de deuda emitida bajo legislación extranjera, fue saludado por el FMI, el BID y la Cepal, y recibido positivamente en sectores productivos.

Es "un gran paso" para poder "enfocarse en la agenda productiva", expresó Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria. "Para las pequeñas y medianas empresas significa que podemos apostar a políticas que beneficien el financiamiento para la producción y el consumo", destacó.

Pero los analistas advierten que aunque importante, el acuerdo no alcanza para que Argentina vea la luz al final del túnel. "Descomprime, pero no será suficiente", advirtió la economista Mariana Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo. 

Argentina atraviesa una difícil situación social y económica tras dos años de recesión.

Cerca del 40% de su población de casi 45 millones de habitantes vive en la pobreza. El desempleo alcanzó 10,4% en el primer trimestre, una cifra que se agrava por el confinamiento para combatir la pandemia.

En los primeros cinco meses de 2020 la economía se contrajo 13,2% y el FMI proyecta una caída de 9,9% del PIB este año. La inflación es de 40% anual, menor al 53,8% de 2019, pero aún entre las más altas del mundo.

Sin acceso al crédito internacional y con un ambicioso plan de subsidios implementado por el gobierno de centroizquierda para la población más vulnerable y las pequeñas empresas, Argentina aumenta su déficit fiscal, que cubre con emisión monetaria.

El gobierno "necesita arreglar con el Fondo Monetario Internacional y consolidar el frente fiscal", resumió Dal Poggetto.

Un acuerdo difícil 

Cuando asumió en diciembre de 2019, Fernández suspendió la ejecución del último tramo de un programa por 57.000 millones de dólares acordado con el FMI por su predecesor, Mauricio Macri, en 2018.

Argentina recibió del organismo multilateral 44.000 millones de dólares en asistencia financiera que deberá comenzar a reintegrar el año próximo.

"Los vencimientos del FMI empiezan justo en septiembre del año que viene, un mes antes de las elecciones" legislativas de medio término, remarcó Dal Poggetto que considera necesaria "una negociación rápida".

Ordenar cuentas con el FMI requerirá de un programa económico avalado por el organismo. Fernández declaró recientemente que prefiere "fijar objetivos y cumplirlos", a un programa.

Pero "la mochila del FMI es mucho más pesada (que la deuda con acreedores privados) y es el problema real, porque no acepta quitas" sobre lo adeudado, enfatizó el economista Emanuel Álvarez Agís.

Lo mismo advirtió Matías Carugati, de la consultora Management & Fit, quien presagia una negociación difícil.

"Los técnicos del Fondo van a pedir un plan económico consistente, algo que hasta ahora no se ha presentado más que en líneas muy generales", opinó.

A Argentina también le resta reestructurar la deuda en dólares contraída bajo legislación local por unos 41.700 millones, para la cual prometió un tratamiento equitativo al que dio a los bonos bajo legislación internacional.

En total, la deuda pública argentina ronda los 324.000 millones de dólares, cerca de 90% del PIB.

Más recursos 

En lo inmediato, el acuerdo con los acreedores, que tiene plazo para ajustarse en sus últimos detalles -principalmente legales- hasta el 24 de agosto, "despeja vencimientos, descomprime la demanda de dólares y permite liberar ingentes recursos fiscales para atender la pandemia", destacó el Centro de Economía Política Argentina.

Además, "el eventual acceso al crédito internacional en el mediano plazo podría abaratar la financiación de las empresas en un contexto de pandemia donde el apalancamiento es fundamental", sostuvo.

Los recursos serán bienvenidos para un gobierno que ha tenido que gastar para enfrentar los efectos de una cuarentena impuesta el 20 de marzo que mantuvo semiparalizada a la tercera economía de América Latina.

Según Dal Pogetto, la crisis del coronavirus complicará más el escenario fiscal, y el déficit de las cuentas públicas puede cerrar el año cerca del 8% del PIB.

El déficit crecerá "igual que en el resto del mundo. La diferencia es que Argentina, aún arreglando la deuda, no tiene acceso al crédito", remarcó la economista.