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En un clima de alta tensión, Argentina prolongó cinco semanas más las negociaciones con sus acreedores en busca de un acuerdo que le permita reestructurar bonos por unos 66.000 millones de dólares emitidos bajo legislación extranjera.

El plazo para que los bonistas se pronuncien sobre su adhesión al canje propuesto será ahora hasta "las 17:00 del 24 de julio", indicó un comunicado del gobierno de centroizquierda de Alberto Fernández, divulgado ayer viernes. El país vuelve a extender, por cuarta vez, las negociociaciones, desde que se iniciaron el 20 de abril.

"Argentina cree firmemente que una reestructuración de deuda exitosa contribuirá a estabilizar la condición económica actual, mitigando las restricciones a mediano y largo plazo sobre la economía", reiteró el gobierno argentino. La Bolsa de Buenos Aires reaccionó con una suba de casi 8%. 

En los últimos días las posturas entre Argentina y algunos grupos de acreedores se han endurecido. El Grupo Ad Hoc, que comprende 13 fondos internacionales, advirtió el jueves que ante el "fracaso de las negociaciones", evalúa reclamar su pago en los tribunales de Nueva York.

El diálogo con los bonistas "avanza entre tironeos", admitió Fernández este viernes, aunque se mostró confiado en "encontrar un punto de acuerdo".

"Tenemos que evitar que Argentina siga siendo vista en el mundo como un país que no cumple sus obligaciones", señaló.

Dos caminos 

El país "continuó manteniendo proactivamente debates con distintos grupos de inversores, adelantó posibles ajustes a la Invitación (ndlr: propuesta) y recibió comentarios de inversores, así como también otras sugerencias sobre los diferentes caminos para mejorar los recuperos (ndlr: cobros)", agregó el comunicado del gobierno.

"La fecha ahora es el 24 de julio, pero eso no quiere decir que no pueda haber acuerdo antes. Solamente se despeja el camino para no estar extendiendo a cada rato", comentó una fuente de gobierno. "No hay oferta nueva y se negocia con todos los acreedores", precisó esta fuente.

En una oferta enmendada, que aún no ha sido presentada formalmente, el gobierno argentino proponía un cupón atado a la evolución de las exportaciones agrícolas, que implica la posibilidad de un pago adicional de intereses de 0,75% anual. 

Pero mientras el gobierno argentino se mantiene firme en sostener una tasa de recuperación con un límite de 50 dólares por cada 100 del valor facial de los bonos, Ad Hoc no renuncia a superar los 55 dólares.

Argentina, tercera mayor economía de América Latina, asegura que las negociaciones van bien con el resto de los acreedores. "Hay muchos acreedores que están en un punto de encuentro políticamente", aseguró una fuente de gobierno. 

Algunos analistas creen que las diferencias son tan exiguas que el gobierno de Fernández debería ceder para lograr una de las reestructuraciones más grandes de la Historia.