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Argentina anuncia este lunes el resultado del canje de bonos bajo legislación extranjera por unos 66.000 millones de dólares, un proceso de cuatro meses que cerró el viernes y se augura exitoso, y que el gobierno considera paso obligado para poder enfocarse en la recuperación económica del país.

"Ya estamos demostrando cómo salimos del laberinto de la deuda. Ahora vamos a salir del laberinto de la economía postrada que nos dejaron", dijo el sábado el presidente Alberto Fernández en una entrevista en el canal de noticias C5N.

El resultado lo darán a conocer el mandatario y el ministro de Economía, Martín Guzmán, en un acto a las 16:00 (15:00 HB) en el Museo del Bicentenario, lindero con la Casa Rosada, sede de gobierno, con participación de los gobernadores, algunos presenciales y otros en videoconferencia.

A una primera oferta de reestructuración presentada el 16 de abril y que fue rechazada por la mayoría de los acreedores, Argentina hizo luego dos enmiendas, la última el 4 de agosto con la cual consiguió la aprobación de los principales fondos de inversión.

La propuesta argentina pasó de pagar un promedio de 39 dólares por cada 100 adeudado a 54,8 dólares por cada 100.

Tras el cierre de la operatoria el viernes pasado, las autoridades se mostraron optimistas. "Tenemos altísimas expectativas en el número de acreedores que entren al canje", adelantó Sergio Chodos, representante argentino ante el Fondo Monetario Internacional.

Según la prensa argentina la adhesión podría superar el 90% de adhesión. En ese caso, se podrán aplicar las cláusulas de acción colectiva (CACs) de manera que también quedarán incluidos en el canje los bonos que no hayan adherido a la propuesta, evitando así que los fondos especulativos ('holdouts') puedan litigar contra Argentina.

Este canje que sacará a Argentina de la situación de default incluye los bonos emitidos en las reestructuraciones de 2005 y 2010, que requieren una adhesión de 85%, y otros títulos colocados a partir de 2016, que necesitan 66% de aceptación.

Cinco bonos sujetos al canje se encuentran en cesación de pagos. Argentina incumplió la cancelación de intereses por 500 millones de dólares en mayo y otros 600 millones a principios de agosto.

Esta semana tiene lugar también el primer cierre del canje de bonos bajo legislación local, por unos 41.700 millones de dólares, en las mismas condiciones que el canje de legislación extranjera.

- El FMI en la mira -

Argentina se lanzó el jueves en otra negociación crucial de su deuda, para acordar un nuevo programa crediticio con el Fondo Monetario Internacional, en reemplazo del suscrito en 2018 por 57.000 millones de dólares, del que fueron desembolsados 44.000 millones.

Los vencimientos del préstamo del FMI comienzan en septiembre de 2021. Las reservas internacionales ascienden actualmente a 43.000 millones de dólares.

"Argentina no acudió al Fondo en mitad de la pandemia, como sí lo hicieron los países vecinos. Lo que uno interpreta es que el gobierno quiere refinanciar los vencimientos", dijo a la AFP la economista Marina Dal Poggetto, de la consultora EcoGo.

Al informar sobre la conversación que mantuvo con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, Fernández dijo que busca "ordenar el desorden que heredamos del gobierno anterior", en referencia a su predecesor, Mauricio Macri, cuyo gobierno (2015-2019) firmó el último acuerdo stand-by con el organismo multilateral.

Tercera mayor economía de América Latina e integrante del G20, Argentina había cancelado en 2006 su deuda con el FMI por 9.800 millones de dólares y evitó así durante más de una década las visitas de revisión de sus cuentas.

- Recuperación -

"Ahora se necesita un programa económico, que se descompriman los vencimientos de la deuda con el FMI porque tienen una concentración muy fuerte, y que haya una señal de consolidación fiscal", consideró Dal Poggetto.

La deuda pública argentina totaliza 324.000 millones de dólares, cerca de 90% del PIB.

El presidente peronista de centroizquierda planea presentar un paquete de 60 medidas, incluidos estímulos al consumo, incentivos a la producción energética y a las exportaciones, en búsqueda de reactivar la economía en recesión desde 2018 y golpeada por la pandemia del covid-19.