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Cien sicarios emboscaron al empresario y narcotraficante Jorge Rafaat Toumani. Rafaat, de 56 años, conocido como ‘Sadam’ y también como ‘Rey de la frontera’, estaba en su vagoneta Hummer blindada, escoltado por una treintena de guardaespaldas, cuando un vehículo les cortó el paso en un cruce de la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero.

Ahí empezó el tiroteo: más de 400 balas antiaéreas salieron del vehículo. Al menos la mitad impactaron en el vehículo de Rafaat, que murió en la hora siguiente. En las fotos que divulgó la Policía Nacional de Paraguay, Rafaat aparece muerto, con una brecha en la cabeza mayor a dos pelotas de tenis y agujeros por todo el cuerpo.

Los gobiernos de Brasil y Paraguay consideran que la muerte de Rafaat supone el inicio de una guerra por el poder en uno de los principales corredores de marihuana y cocaína de Sudamérica. Quien gane, controlará la cadena de producción, comercialización y distribución de estupefacientes de la región.

Atacaron sus empresas
El ex militar carioca Sérgio Lima dos Santos, de 34 años, es el principal sospechoso de haber disparado la ametralladora que acabó con la vida de Rafaat. “Solo una persona con entrenamiento militar es capaz de usar un arma así”, cuenta un policía paraguayo que participa en la investigación. Durante la refriega, los guardaespaldas del ‘Rei do tráfico’ hirieron a Dos Santos, que está internado en una clínica en Paraguay.
Tras el asesinato de Rafaat, los sicarios atacaron sus empresas. Algunas fueron incendiadas y baleadas. El narco gestionaba más de una decena en diferentes lugares de Paraguay, desde tiendas de neumáticos hasta escuelas de medicina, o empresas de seguridad privada.

Hasta hacía cinco años, su relación con el PCC, la principal organización criminal de Brasil, con sede en San Pablo, era diplomática. Luego empeoró. Rafaat aumentó el monto que les cobraba por transportar drogas de Paraguay a Brasil. El PCC optó por eliminar a Rafaat y dedicó buena parte de sus esfuerzos a lograrlo.

Guerra interna
La disputa entre narcos por el poder se agravó este año. La delegación de la Policía de Brasil en Ponta Pora, la hermana brasileña de Pedro Juan Caballero, muestra que 36 personas han muerto asesinadas desde enero en ese lado de la frontera. Al menos 25 tienen que ver con la guerra interna de los criminales. “El clima en nuestro lado de la frontera es muy intenso por lo que ocurre del otro lado”, dice Jarley Inácio de Souza, responsable del sector táctico-operacional de la Policía Civil fronteriza. “Horas antes de la muerte de Rafaat, mataron a uno de nuestros investigadores aquí. Tenemos que evitar que el narcotráfico se expanda”