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POR: DEUTSCHE WELLE- AFP


Sí, dos personas murieron por una trombosis de senos venosos cerebrales, y otros tuvieron que ser internados en el hospital. Y sí, eso pasó luego de que fueran vacunadas con el preparado de Oxford-AstraZeneca. Pero aún es demasiado temprano para sacar de ahí la conclusión de que esa vacuna es peligrosa, ya que, primero, no queda claro si las trombosis realmente están relacionadas con la vacuna. Y, segundo, los seres humanos se exponen a riesgos de trombosis mucho mayores que los que pudiera provocar una vacuna.

Las primeras sospechas que llevaron a suspender la administración de la vacuna de AstraZeneca se basaban en una eventual relación entre esta y la formación de coágulos o trombos, que pueden provocar flebitis e incluso embolias pulmonares.

 ¿Correlación o causalidad?

En primer lugar, lo más importante: algunas personas sufren de trombosis, con o sin vacuna. Son las estadísticas las que demuestran si se trata de una casualidad, o si existe un nexo causal entre la trombosis y la vacunación. La pregunta clave es: ¿hay una cantidad inusual de casos de trombosis luego de una vacunación?

De acuerdo con todo lo que sabemos hasta el momento, eso no es lo que está sucediendo con la vacuna de AstraZeneca. Solo en Gran Bretaña, se aplicaron ya más de 11 millones de dosis de AstraZeneca. Entre esos 11 millones, hubo tres casos de trombosis de senos venosos. En Alemania, en 1,6 millones de vacunados, hubo siete casos.

Eso corresponde a cuatro casos de trombosis de senos venosos por cada millón de personas vacunadas, desde el inicio de la campaña de vacunación, en febrero de 2021. Pero ese tipo de trombosis también se produce en la población general, sin vacunación de por medio, y se registran entre dos y cinco casos por cada millón de habitantes al año.

Los casos recientes sucedieron luego de una vacunación con un lote de cerca de un millón de dosis. Eso puede ser una casualidad.

Sin embargo, es correcto que las autoridades responsables de aprobar las vacunas en Europa investiguen a fondo, una vez más, todos los resultados de los estudios y las cifras a disposición. Pues, ciertamente, muchos estudios aún no han completado su fase final, debido a los acelerados procesos de aprobación.

Además, siempre hay casos de fallecimientos luego de una vacunación, justamente entre personas de mucha edad y enfermos graves. Eso es algo natural: alguna vez moriremos, con o sin vacuna.

Trombosis en lo cotidiano

Todo esto, sin embargo, no es motivo de pánico, ya que los seres humanos nos exponemos conscientemente a riesgos de trombosis mucho más altos de los que -tal vez- existan al vacunarnos. Aquí, algunos de los ejemplos más conocidos y comprobados científicamente: de un millón de mujeres que toman la píldora anticonceptiva, cerca de 1.100 sufren una trombosis.

Asimismo, el riesgo de trombosis se duplica bajo determinadas condiciones o estilos de vida. Entre los factores más nocivos se cuentan el sobrepeso, los viajes (especialmente los vuelos de larga duración, los viajes en automóvil, ómnibus o ferrocarril), así como fumar.

Todos esos factores han sido comprobados claramente por la ciencia. El vínculo directo de las trombosis con la vacuna de AstraZeneca, sin embargo, no lo ha sido aún en modo alguno.

Al mismo tiempo, no hay que perder de vista que las trombosis de senos venosos reportadas recientemente son consideradas poco comunes y más peligrosas que otros tipos de trombosis.

No obstante, todavía estamos al comienzo de una peligrosa tercera ola de coronavirus. Para Alemania, los médicos pronostican, en esta Pascua, tasas de incidencia de más de 300 contagios por semana, por cada 100.000 habitantes.

Las vacunas salvan vidas

Todas las vacunas disponibles actualmente en el mercado demostraron que son eficaces. Es decir, que evitan evoluciones graves del Covid-19, también en contagios con las variantes del virus que ahora predominan. Lo cierto es, por lo tanto, que las vacunas salvan vidas. Y también el preparado de AstraZeneca salva, sobre todo, vidas.

En vista de la propagación de la pandemia a nivel mundial, de los más de 120 millones de personas infectadas y de los más de 2,6 millones de víctimas mortales, no podemos permitirnos desechar ni siquiera una sola dosis de vacuna. Cada dosis debe ir a parar adonde corresponde: al brazo. Y si alguna vez me toca vacunarme, aceptaré también de buena gana la vacuna de AstraZeneca.

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