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Una sede regional del Partido de los Trabajadores (PT), de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, sufrió este viernes un ataque con un explosivo casero, en el segundo incidente de estas características ocurrido en dos semanas, informó la agrupación política.

El partido denunció que la explosión del artefacto causó daños en la puerta de hierro y en la ventana de la fachada de su sede regional de Sao Paulo, que estaba vacía en el momento de los hechos, ocurridos en la madrugada de este viernes.

El otro ataque fue el lanzamiento de un cóctel molotov que causó cuantiosos daños a la sede del PT en Jundiaí, ciudad a 58 kilómetros de Sao Paulo, durante las protestas multitudinarias contra Rousseff que ocurrieron el pasado 15 de marzo en decenas de ciudades de todo Brasil.

El PT condenó los ataques que consideró como "un atentado contra el Estado democrático de derecho" y una manifestación de "odio" e "intolerancia" contra el partido gobernante, según un comunicado.

La dirección del partido denunció los hechos a la Policía Civil de Sao Paulo y solicitó a la Policía Federal que abra una investigación sobre ambos ataques.

El presidente municipal del PT de Sao Paulo, Paulo Fiorilo, afirmó en una rueda de prensa que los ataques muestran que el PT puede ser blanco de "crímenes de connotación política".

Fiorilo afirmó que los "movimientos" que protestan contra Rousseff "amplificados por los medios, diseminaron el odio contra el PT".

"Para nosotros este acto tiene una gravedad muy grande y no vamos a dejar que sea tratado como vandalismo, así como ocurrió en Jundiaí", manifestó el responsable del partido.

El ataque a la sede de Jundiaí fue uno de los pocos hechos violentos de la jornada de protestas, mayoritariamente pacífica, que movilizó el 15 de marzo a cerca de dos millones de brasileños entre otros motivos, contra Rousseff, contra el PT y contra la corrupción.