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Un avión de la española Swiftair proveniente de Miami se convirtió este domingo en el primer vuelo comercial internacional que llega al aeropuerto de La Habana, después de casi ocho meses de cierre para evitar la propagación de la pandemia del coronavirus, anunciaron sus autoridades. 

"Con la llegada de la Aerolínea Swiftair al Aeropuerto Internacional José Martí se establece la reanudación oficial de los vuelos comerciales en La Habana", informó en Twitter la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeroportuarios S.A. (ECASA).

Los primeros pasajeros en arribar al aeropuerto capitalino desde que interrumpió sus operaciones comerciales el 24 de marzo para frenar la expansión del coronavirus, fueron recibidos "cumpliendo estrictamente los protocolos de bioseguridad", añadió ECASA.

Esos protocolos establecen que cada viajero, cuya temperatura se controlará en el aeropuerto, deberá someterse a un test de diagnóstico PCR a su llegada a la isla y luego limitar sus desplazamientos hasta tener los resultados de la prueba, generalmente 24 horas después. Cinco días más tarde, tendrá que hacerse otra prueba.

Asimismo, las autoridades cubanas fijaron una "tasa sanitaria" de 30 dólares o su equivalente en otras divisas internacionales para todos los viajeros y tripulaciones que arriben a la isla, con el objetivo de costear "los servicios de control sanitario internacional" que aplica en sus aeropuertos, puertos y marinas.

Esta medida, que entrará en vigor a partir del 1 de diciembre, "exime del pago (...) a los tripulantes de naves o aeronaves cuya estancia en el territorio nacional sea menor a 24 horas", según una resolución del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada el sábado en la Gaceta Oficial.

El aeropuerto de La Habana, que en casi ocho meses solo recibió vuelos humanitarios, es el último en reabrir. Los otros cinco internacionales que tiene la isla lo hicieron el 17 de octubre para tratar de relanzar una temporada turística muy afectada por la pandemia.

El cierre de fronteras, sumado al endurecimiento de las sanciones impuestas por Washington, asestó un duro golpe a una isla que tiene en el turismo uno de sus principales motores económicos, con 2.645 millones de dólares de ingresos el año pasado.

Entre enero y marzo de 2020, cuando las fronteras aún estaban abiertas, la isla recibió 189.466 turistas, un tercio (36,3%) de las llegadas registradas en el primer trimestre de 2019.

El país, de 11,2 millones de habitantes, parece haber controlado la propagación del coronavirus: con 7.568 casos, 131 fallecimientos, y 7.015 curados hasta el viernes, cifras mucho menores que las de la mayoría de sus vecinos del Caribe y América Latina.